En las puertas del Bicentenario: pensar la ciudad y el arte público para 2010

Noviembre de 2007

Por María del Carmen Magaz

Escasos tres años faltan para los festejos del Bicentenario. Tanto en el ámbito nacional como en el del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se preparan para la celebración de los docientos años de la Revolución de Mayo.

Quizás el siglo XXI nos obliga a pensar más en el día a día, en plazos cortos, debido a la pluralidad de temas que nos acucian y que sin lugar a dudas nos urgen con inmediatas resoluciones, pero debemos poder mirar un poco más allá y en ciertas fechas simbólicas reflexionar sobre lo que nos proponemos celebrar.

El gobierno nacional creó la Comisión Permanente del Bicentenario en el año 2005 integrada por un presidente honorario, el Jefe de Gabinete, el Ministro del Interior y la Secretaría de Cultura. Las iniciativas anteriores fueron descartadas. Como objetivos proponen definir metas en todas las áreas y crear un debate nacional con la participación del ciudadano común sobre la autonomía, como aproximación a formas de mayor grado de independencia; la unidad, territorial, económica y social y la identidad cultural, como respeto a la diversidad cultural en un marco de solidaridad.

Algunos eventos ya están definidos: la realización de un Congreso Nacional de Historia, la realización de varios concursos: pictórico, literario y de exposiciones de Turismo, Científicas- tecnológicas y productivas. La Secretaría de Cultura de la Nación destinó un edificio para la “Casa del Bicentenario”. El palacio del Correo se convertirá en el Centro Cultural del Bicentenario con sala de música sinfónica, sala de música de cámara, un museo y serán ochenta mil metros cuadrados que lo convertirán en uno de los centros dedicados a la cultura más grande del mundo. Se acuñarán monedas, se imprimirán estampillas alegóricas y se invitará a las provincias a celebrar actividades similares a las propuestas por el gobierno nacional. El Ministerio de Educación también fijó sus metas para el Bicentenario con varios proyectos como cumplir con diez años de educación básica con jornada completa y erradicar el analfabetismo.

Buenos Aires

El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha creado el Programa “Puertas del Bicentenario” en el año 2006 incorporado a la Ley de Ministerios y su directora tiene el rango de Ministra. Es una Unidad de Proyectos Especiales (UPE).
El programa propuesto puede analizarse en tres dimensiones:
1.- ¿Qué ciudad queremos?
2.- ¿Con qué Gobierno la hacemos?
3.- ¿Quiénes participamos?

Además se realizarán un CD, un cortometraje, un concurso de estatuillas, otro de afiches, se hará un reconocimiento a 200 personalidades, se realizarán foros de intendentes provinciales y de intendentes de capitales de países latinoamericanos. Si leemos los proyectos del Bicentenario en infraestructura e intervenciones urbanas la utopía se corporiza en la larga enumeración de proyectos.
Se habla de la autopista ribereña, el anillo vial, puentes nuevos, expansión de la red de subterráneos, obras en el Arroyo Maldonado, demolición de la Cárcel de Caseros, eliminación de cruces ferroviarios, programa de recuperación del riachuelo, traslado del Mercado de Liniers, revalorización de los Barrios Lugano y Soldati, urbanización de villas, puesta en valor del edifico de Padelai , creación del Parque del Bicentenario integrando espacios verdes como el Parque de la Ciudad, Parque Brown, Parque Roca, Parque de la Victoria con un diseño paisajístico y funcional contemporáneo, también habrá un programa de “menos basura más trabajo” y se crearán polos productivos… En verdad estamos ansiosos por llegar al 2010.

Si nos preguntamos ¿Qué ciudad queremos? Nadie duda en contestar que queremos una ciudad en la que podamos caminar sin temor, en la que los niños y adolescentes estén en las escuelas, en la que las familias no vivan en las calles, en la que las leyes se cumplan y la justicia sea eficiente, en la que el agua del Río de la Plata y el Riachuelo no estén contaminadas, en la que el espacio público, que es el espacio de todos, sea el espacio de la democracia. Una ciudad que proteja sus edificios representativos y que se preocupe por los monumentos y esculturas que son “el arte para todos”. Una Buenos Aires en la que los espacios verdes se multipliquen, que los edificios no tengan alturas que impidan pasar el viento o el sol y que podamos integrar la ciudad al río.

¿Qué pasará con el Arte Público en el 2010?

Conviven con nosotros esculturas y monumentos de diferentes siglos, intentando entablar un diálogo con el ciudadano común. Son como testigos parlantes de la historia y la cultura que nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos, pero en general como han perdido sus placas de bronce o leyendas explicativas, son como testigos mudos del pasado. Allí están representados no sólo presidentes y militares, sino también maestros, héroes civiles, poetas, deportistas, científicos, pensadores, además de ideas abstractas como la paz, la hermandad y tantas otras…

Si bien se ha tomado conciencia sobre la importancia del patrimonio arquitectónico de la ciudad y se preservan, con diferentes grados de protección, conjuntos edilicios, lugares históricos o edificios paradigmáticos, no sucede lo mismo con los monumentos y las esculturas. No hay un catálogo razonado o un listado de obras representativas, ni se les aplica un grado de protección de acuerdo a su cualidad estética, su material o la trascendencia de sus autores.

El Bicentenario nos conecta con el pasado y nos propone reflexionar sobre el presente. Si pensamos en el Arte Público del Centenario fue un momento excepcional para la Escultura Argentina. Los gobiernos Nacional y Municipal se preocuparon por realizar los homenajes a próceres y hechos históricos que habían quedado pendientes. Se realizaron innumerables concursos, muchos de ellos internacionales. Las colectividades aportaron lo suyo con fuentes, torres y monumentos alegóricos. Hubo cerca de treinta emplazamientos en la década, en el sector de la ciudad propuesto como “Paisaje Cultural de la Humanidad”.

Si reflexionamos sobre el presente, pensamos que hay muchos homenajes pendientes y que nuevas comunidades se han agregado a las fundantes. España, por otra parte, ya está definiendo sus proyectos. El gobierno de la ciudad no tiene una política definida al respecto. Prácticamente no existe como comitente, si bien una de sus obligaciones es promover el Arte Público, generar concursos y abrir posibilidades a los artistas jóvenes y también a los consagrados.
La Legislatura actúa rechazando o aceptando las donaciones de particulares o instituciones varias. La Comisión de Evaluación de Obras de Arte en el espacio público debería ser vinculante, o sea que sus dictámenes fueran aceptados por los legisladores. Está conformada por los especialistas más destacados en la materia y es muy importante tener en cuenta no sólo la validez del homenaje, sino muy en particular la calidad estética de las obras a emplazar, el paisaje urbano en el que se inserta y tantos otros factores.

Nuestra propuesta es poder celebrar el Bicentenario acercando el Arte Público a la vida cotidiana y definir una ciudad donde Naturaleza y Arte se integren para mejorar la calidad de vida de los habitantes.