Patrullaje ideológico
por Norma Morandini
Si la comunicación es inherente al sistema de libertades, le cabe al Estado comunicar todas las acciones y decisiones que afectan la vida de la población, como la de promover los derechos y los deberes ciudadanos.
Menos dramáticos y más festivos, los brasileños acuñaron en el inicio de la democratización una expresión que bien sirve para la Argentina de hoy, el “patrullaje ideológico”. La persecución de los que se arrogan el progresismo social para invalidar los que contradicen sus ideas o posturas. Resulta paradójico que en nombre de acabar con una ley de la dictadura aparecimos desnudos antes nosotros mismos con las miserias que supimos construir: la intolerancia. Lejos del debate de ideas, hubo y hay un festival de epítetos, descalificaciones personales que muestran ya lo endeble de los argumentos. Si para fortalecer una idea hace falta descalificar al que la cuestiona, el que se muestra endeble es el mismo argumento. En la Argentina lastimada por la desconfianza y el autoritarismo, lo único que puede protegernos de la sinrazón es que nos elevemos y protejamos debajo del paraguas de los valores.
Sin ideologizar los Derechos Humanos que son universales, no admiten interpretación, no son de derechas ni de izquierda. Solo deben ser consagrados por el Estado y respetados por la ciudadanía. No son el patrimonio de los que sufrimos la dictadura y militan en la izquierda sino el mayor legado universal dejado por la locura del nazismo y la segunda guerra mundial. Entonces, los hombres sensatos del mundo entendieron que los seres humanos debían vivir sin miedo, sin miseria y disfrutar de la libertad de la palabra. Un valor encarnado ya en las democracias desarrolladas y que entre nosotros se declama sin que se haya institucionalizado como valor. Tal vez porque aún pesan las décadas de autoritarismo en los que los gobernantes, militares y civiles, cayeron en la tentación de la censura como un gesto de dominación para cancelar la dinámica social que da la libertad. Y por eso, nada advierte mejor sobre la importancia de la prensa en un sistema de libertades y contrapoderes que la cancelación de esa transacción de conflictos para crear una falsa idea de normalidad. Porque los argentinos tenemos una odiosa tradición de partes oficiales que reglamentaron con las prohibiciones cómo se debía vivir, qué leer, cómo pensar, es fácil reconocer, a ese chaleco de fuerza que maniató el natural desarrollo de nuestra sociedad y nos dejó rezagada en relación a las democracias desarrolladas.
Si como decía Octavio Paz, el fundamento de la democracia es la conversación, la palabra hablada, la cancelación de ese diálogo entre los diversos y múltiples sectores que configuran una sociedad democrática, diseña un poder autoritario, que en general, habla mucho pero escucha poco. En cambio, la libre crítica y el respeto a las minorías son las que dinamizan el debate e instituyen la esfera pública de la opinión y la expresión de los intereses y derechos de sectores diversos, a veces, confrontados. Si se monopoliza la información, ya sea por el Estado o por un grupo mediático, se confunde consenso con unanimidad. Las democracias modernas, basadas en la legalidad de los Derechos Humanos, son definidas no sólo por las elecciones, la división republicana de poderes, el respeto a la voluntad de las mayorías y de las minorías, sino que los nuevos derechos instituyen un contrapoder social que controla, interpela, modifica la acción estatal y el poder de los gobernantes. Es función del Estado garantizar la libertad de expresión. Un derecho que no es sólo individual sino se potencia con la libertad del otro y se expresa en el debate y la crítica, inherente al sistema de libertades. Le corresponde a la ciudadanía, con su participación, influir sobre lo que recibe como mensaje.
El poder de la prensa no radica en el periodista sino en la opinión pública a la que expresa, y por eso, debe ser independiente de los
poderes y responsable con esa libertad. El ejercicio de ese derecho instituyó otros, como son los derechos de la sociedad a ser informada lo que obliga a los gobernantes a dar cuenta de sus actos, o sea: publicitar sus acciones.
El escaso desarrollo democrático de la sociedad como contrapoder de control a los gobernantes, naturalizó la utilización de los fondos públicos en las campañas electorales de los partidos en el gobierno. Tal como sucede en otras sociedades en el mundo, en Argentina se comienza a debatir sobre las formas mas sofisticadas de las nuevas censuras o ingerencias del poder político sobre la prensa. Tales como la pauta oficial, utilizada menos para informar, divulgar, concientizar o promover valores universales, que para domesticar la crítica. Recursos del estado utilizados en beneficio de los periodistas y no de la sociedad.
Si la comunicación es inherente al sistema de libertades, le cabe al Estado comunicar todas las acciones y decisiones que afectan la vida de la población, como la de promover los derechos y los deberes ciudadanos. Como se trata de los fondos públicos puestos al servicio de esta comunicación-información-formación, el carácter fundamental de la pauta oficial debe ser su equidad y transparencia.
Los argentinos ya incorporamos como valor cultural, el derecho a decir, resta, ahora, corregir las distorsiones de confundir prensa con propaganda, y sobre todo, reconocer la tentación autoritaria de ejercer la censura a través de otros mecanismos más sutiles, y por eso, menos visibles, como sucede ahora, desde los medios mal llamados públicos que hacen escandaloso oficialismo, son irresponsables al denostar personalmente a los que no creemos que el fin justifica los medios y reclamamos que se democratice el debate sobre la necesaria regulación del espectro radioeléctrico y el legitimo derecho de las organizaciones sociales a contar con micrófonos propios. Alarma que lo que se diseñará como futura red pública se utilice para hacer la propaganda del oficialismo de turno como sucede hoy con tantos periodistas que trabajan en el sistema de medios públicos, donde se debate menos y se descalifica más. Sin saber que la credibilidad es lo único con lo que cuenta un autentico periodista Y eso se consigue con independencia, del mercado o del Estado.
Asusta constatar en los legítimos defensores de la ley, la ira y el desprecio con aquellos que, como en mi caso, nos negamos a convalidar con el voto todas las trampas, el maltrato y la urgencia con la que se impuso esta ley. No recibí una carta, ningún pedido de audiencia para debatir realmente la ley, para ser convencida con otros argumentos. Tan solo desprecio, sin que nadie se indague sobre lo que debe guiar la conducta de un legislador, su honestidad. No dudo de las personas, me alarma sí la escasa conciencia sobre el valor de la prensa como constitutiva de la democracia. Tal vez, debiéramos debatir también como se forman los futuros periodistas ya que muchos confunden prensa con comunicación, sin advertir que cuando se habla de libertad de expresión, se habla de Derechos Humanos, los que no admiten interpretación.
A no ser que, en realidad, no se crea en la democracia y se utilice un instrumento de la democracia para atentar contra la democracia.
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Norma Excelente !!!!!!!!!!!!
Felicitaciones!, me parece una crítica central en estas instancias que vivimos. También me pareció de inmejorable nivel, el discurso que dió en el debate de comisión, lástima que no encontrara eco ni en ese ámbito ni en los medios de comunicación. Sería interesante creo, que este documento se enviara a distintos actores de nuestra sociedad, para que fuera respaldado por ellos, y publicado en los medios de alcance nacional.
Excelente ,NORMA tu nota ,la reflexion sobre los dichos de Octavio Paz,sobre que el fundamento de la democracia es la palabra hablada y no la denostacion de quien los KK llaman enemigos , no adversarios . En el dia de hoy tuvimos una prueba de ello con el pasquin anonimo (no tan anonimo) que circulo sobre la diputada SILVANA GIUDICI ,PUES SABEMOS QUIEN LO PAGA , como asi tambien donde guardan sus banderas (los movimientos populares ),en un edificio de peru y belgrano .desgraciadamente este gobierno de montos y y de pseudo progres nos quiere encaminar hacia un chavismo.
Señora estamos de acuerdo en que es la libertad de expresión… ahora bien a usted le parece que con estos medios de comunicación puede haber democracia en Argentina? Un estudiante desprevenido de primer año de periodismo se puede dar cuenta facilmente, mirando cualquier canal de televisión argentino, que es lo que no debe hacer un periodista… son tan burdos que dan ternura… al menos antes la dominación era sofisticada.
Felicitaciones!!!!!
Estimada Norma
coincido con Ud en que son los valores los que deben marcarnos el rumbo entre tanta sinrazón y autoritarismo .
Usar a la Democracia para socavarla desde adentro es la mas perversa maniobra de pigmeos mentales. En lugar de estar ocupados en construir valores y ponerlos en acción, de gobernar para la felicidad de las personas (que otro sentido podria tener un gobierno sino el bienestar y la felicidad de los gobernados) se gobierna para fortalecer sueños imperiales que luego ,por insignificantes,seran borrados de un plumazo por la historia pero mientras habran causado tristeza, pobreza ,atraso, descreimiento en las instituciones y en la ley. Sin embargo por aquello de las consecuencias de nuestras decisiones , si los lideres politicos aceptaron ir a elecciones con la esposa de un presidente en ejercicio como candidata , situación que la constitucion no prohibe pero que atenta contra los valores democraticos ,si les pareció mejor ser parte de una eleccion absolutamente inconstitucional como la última ,donde ademas sufrieron de una total amnesia respecto de la gripe porcina que desde hacia unas semanas antes del 28 de junio ya tenia las terapias intensivas llenas de jovenes en gravisimo estado, no puedo menos que preguntarme ¿es solo el gobierno el responsable ? Cuando se acepta lo que no debe aceptarse, cuando los principios se dejan de lado ,hay que atenerse a las consecuencias . Seguramente dirán : pero habia que participar para desbancar a la mayoria oficial, etc etc .Por supuesto que argumentos y en apariencia muy validos, habra muchos.
Todos encontramos un justificativo a nuestra propia conducta, incluso muchas veces de buena fé.
Norma:
Muy buena esta nota y excelente su intervención durante el debate en comisión de la Ley de medios. Lástima el deplorable nivel de los interlocutores oficialistas.
Estimada,
Respeto su trayectoria, pero creo que, humildemente, en este tema, debería ser capaz de dejar a un lado el válido enojo en cuanto a cómo se viene dando el debate sobre una Ley tan necesaria para toda la ciudadanía, y reflexionar nuevamente, hacer un ejercicio de introspección y evaluar si dicho enojo amerita que sigamos con una ley vetusta que favorece los monopolios, o si merecemos algo un “tantito” mejor.
Hoy se está discutiendo una Ley de enorme importancia para la democracia. Las crispaciones en este tema, como en el del campo, vienen por derecha y por izquierda, y deberíamos tratar de superarlas, siendo honestos con nosotros mismos.
Si a la actitud del gobierno se le llama ” patrullaje ideológico”, me pregunto como habría que tildar a la actitud de ciertos sectores de la oposición, o a la actitud de los monopolios mediáticos que hasta han llegado a invocar a periodistas ya fallecidos, en su loca carrera por confundir al gran público y mantener sus privilegios.
No tengo dudas que esta Ley es perfectible. Pero cuando al proyecto de Ley se lo tilda de “chavista”, eso no es patrullaje ideólógico?
Luis Clur en su famosa cita decía que ” cuando se prende una cámara, se apaga el autoritarismo”. Hermosa frase, lástima que los pocos periodistas que osaron prender una cámara en los años de plomo, fueron aniquilados, bajo el silencio cómplice de la gran prensa que hoy se dice ´” la voz del pueblo” y que jamas se atrevió a hacer una autocritica.
Por ahí leía que un asiduo comentarista en este espacio, generosamente abierto por la Senadora Estensoro, igualaba el gobierno de facto de Videla, con el gobierno democrático actual. Me parece una falta de respeto hacia todos los argentinos, muy especialmente a aquellos que perdimos a algún ser querido en aquellos años.
Yo pregunto, mas allá del encono que muchos tienen hacia los Kirchner, a los que nombran ” K-K”, si algunos de Uds. se ha tomado el tiempo de ver los contenidos de la televisión “independiente” de la Argentina??? Yo no creo que millones de moscas estén en lo cierto por chapotear en la porquería mediática.
Por el contrario, creo que en la era multimediática, medios independientes y plurales pueden contribuir a crear conciencia cívica, mas que a “arengar patrióticamente”. Programas chabacanos, falta de análisis y discusión, espacios donde se entrona el individualismo, el chisme, las extorsiones, la xenofobia y el desprecio por los que menos tienen, esa es “la tele” de hoy.
A este gobierno se lo podrá acusar de muchas cosas, pero el haber puesto en discusión una nueva ley de medios que abra el juego a nuevos participantes, que pretenda perforar el monopolio, es algo valioso. Porque tanto para los progresistas, como para los liberales clásicos, la desmonopolización representa un valor en sí mismo.
Espero publiquen mi comentario, si le publican al que compara a Videla con kirchner, imagino no habrá censura, de lo contrario se estaría pecando de “patrulla ideológica”, verdad?
Saludos para la Senadora, gracias por el espacio de opinión y mucha suerte.
Martin
Comparto la preocupación de Martín Horton a propósito de la lamentable opinión vertida por el señor Cerasale, en la que iguala al régimen de Videla con el kirchnerismo. Ofende a los argentinos, a las vítimas del terrorismo de Estado (lo fuí) y a la inteligencia de las nuevas generaciones.
En mi caso, a diferencia de Martín, comparto buena parte de los argumentos de Norma Morandini, aunque coincido con la piuntura que Martín hace de la situación actual en materia de medios privados.
Gracias por el espacio.