Por Maria Eugenia Estenssoro / 1 de Mayo de 2008
Como represalia y con ánimo de venganza, el Gobierno nacional amenaza con enviar una ley de radiodifusión al Congreso, limitando la concentración de medios en pocas manos. El objetivo: desmembrar a su ex aliado, el poderoso Grupo Clarín.
A continuación, transcribo mi análisis publicado en el diario BAE en el día de ayer:
Más allá de las intenciones reales de Néstor y Cristina Kirchner, estoy convencida de que la Argentina necesita sancionar un nuevo marco legal que regule de forma clara y transparente la siempre delicada relación entre el Estado, los gobiernos y los medios de comunicación, tanto públicos como privados.
Porque lo que está en juego es la posibilidad de que contemos con una prensa verdaderamente libre, que no sea rehén ni de las necesidades políticas de los gobernantes ni de los intereses económicos de las empresas que utilizan sus medios para conseguir otros negocios.
Democratizar el manejo de la información en la Argentina significa no sólo sancionar una nueva ley de radiodifusión , sino debatir abiertamente en el Congreso de la Nación –y no a puertas cerradas– una agenda integral de medios. En primer lugar, se debe normalizar la por ley el Comfer, intervenido desde 1983. Siguiendo el modelo francés y catalán, estoy elaborando un proyecto estableciendo que sus autoridades se elijan mediante un procedimiento similar al de la Corte Suprema. Los gobiernos no pueden seguir otorgando o denegando licencias discrecionalmente, en una política antojadiza de premios y castigos.
La agenda de medios que estamos consensuando un amplio grupo de senadores y diputados de la oposición incluye: una moderna ley de acceso a la información; una ley de medios públicos que asegure su independencia de los gobiernos de turno; una norma que regule la pauta publicitaria oficial; la definición de la norma para la TV digital y la regulación de las radios comunitarias.
Si el gobierno no accede a discutir todas estas cuestiones abiertamente en el Congreso de la Nación, permitiendo un debate amplio en las comisiones respectivas –cosa que hoy no ocurre– es que sólo busca castigar a Clarín y seguramente favorecer a sus nuevos amigos. Una vez más demostrará que es capaz de utilizar todos los medios para alcanzar sus fines. ¿La sociedad, la prensa independiente y la democracia lo tolerarán?
Este post fue publicado por Maria Eugenia Estenssoro,
el Jueves 1 de Mayo de 2008 a las 14:24, bajo la sección Todas.
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Señora Senadora: más allá de haber expresado ya mi profundo sentir en relación al tema que nos ocupa insisto en la necesidad cierta de colocar el problema, en toda su dimensión, en conocimiento público nacional e internacional. Este avasallamiento no es distinto al que ejerce el Señor Presidente de Venezuela esgrimiendo argumentos propios de republiquetas, escudando intereses personales tras un “extraño” socialismo que poco tiene de tal.
El Grupo CLARÍN como corporación empresaria seguramente contará con los mecanismos jurídicos que respalden sus estrategias. Sin embargo el problema que se enfoca en dicha dirección guarda, según mi interpretación, segundas intenciones que afectarán la libertad de la prensa de manera semejante al desmantelamiento del INDEC o la inmovilización de otras instituciones, incluyendo en ello el mismo CONGRESO NACIONAL.
Por estas horas, como sociedad brutalmente agredida, golpeada, degradada en su calidad y condición, avasallada en sus derechos, etc., desde que nuestra generación cuenta con “uso de razón” debemos ser conscientes que el SOL no se puede tapar con las manos.
Para este caso, se trate del GRUPO CLARÍN, La Nación, La Prensa, Crítica, Página 12, Crónica, La Gaceta (Tucumán), La Voz del Interior (Córdoba), La Capital (Rosario), o cualesquiera de los medios periodísticos argentinos es exactamente lo mismo (seamos afines a ellos o no). La libertad de prensa somos la sociedad toda en su conjunto (argentinos: sumatoria de peronistas, justicialistas [hay una diferencia que no sé dónde comienza y dónde concluye], radicales, socialistas, coalición cívica, etc.) o comencemos a pensar que se terminó la tan mentida “democracia” que supo imponernos la conducción política de los 90 y que se ha perfeccionado desde el 2000 hacia aquí.
Si este objetivo se traduce en la destrucción del equilibrio inestable que aún nos sostiene, nuestra ARGENTINA será un renacer de lo peor de la CUBA Castrista (lo tomo sólo como una comparación cercana) con las consecuencias que cada uno de nosotros podrá imaginar según sus propias neuronas y experiencias.
Así como el genocidio de un terrorismo de estado bananero de los años setenta no pudo mantenerse oculto hiriendo a la sociedad toda; así como la aventura mentirosa de la gesta de Malvinas quedó al descubierto en un lapso de apenas sesenta días; así como la vergüenza generada por la importación del terrorismo fundamentalista musulmán ha dejado huellas indelebles en todos nosotros más allá de ser o no judío; así como la imprudencia y la negligencia políticas sirvieron para “dibujar” la historia de la destrucción de Río Tercero; así como nadie nunca podrá ocultar los actos de barbarie impuestos por la conducción montonera desde fines de los 60 y hasta entrados los 80) y así como tantas otras cosas que permanecen como asignaturas pendientes que jamás se resolverán, lo atinente a la libertad de prensa o a su control velado o descubierto, servirá para agregar una mancha más a la larga lista de “vergüenzas” que acumulamos los argentinos.
Lamentable.
Mucho más si la sociedad argentina lo permite, lo acepta, lo consiente, lo internaliza, lo asume como posible.
Como sociedad estamos aprendiendo algo nuevo: que además de la usura del dinero existen otras: la política, la de las ideas, la de las convicciones, que se sustentan en las necesidades básicas, y violan la dignidad.
Qué pena, ARGENTINA QUERIDA.
Cada día que pasa, te siento con menos mañana.
Qué tristeza, ARGENTINA QUERIDA.
Cada día que pasa, te veo más pobre, más avasallada, menos soberana.
Dios nos libre y guarde de las horas que vienen.
Discúlpeme una pregunta: ¿recuerda Usted cómo comenzó la revolución francesa?; o mejor ¿cómo y por qué cayeron los zares?… ¿ARGENTINA será una nueva MASSADA?…
Un cordial saludo
CERASALE, Víctor Norberto
10.119.347
Fines y Medios es la continuación de la nota, Riesgos para la prensa en el debate actual de la Senadora María Eugenia Estensoro que expresa; Como represalia y con ánimo de venganza, el Gobierno nacional amenaza con enviar una ley de radiodifusión al Congreso, limitando la concentración de medios en pocas manos.
Esa descripción cabe en Argentina
Es probable que lo que exponga a continuación me lleve a arrepentirme en una Argentina donde se roba, se mata, se secuestra con total impunidad y donde el Estado de Derecho parece un “chiste” desde la Corte para abajo
Lo que no es un chiste es el hecho, que en éste sistema se puede desaparecer o ser asesinado.
La ambición del animal político tradicional en Argentina no reconoce un límite.
Para tener una idea un poco más clara de lo que sucede en Argentina tenemos que decir que esta República está gobernada, desde hace décadas, por una mezcla de funcionarios, que tienen en sus manos los tres poderes del Estado y prepotencia en cargos relevantes.
En su afán de mantener un stock de divisas fuertes el gobierno Argentino emite bonos que pagaría intereses usurarios que triplicarían los pagados internacionalmente por los países equilibrados.
En realidad la economía de Argentina, se está saliendo de madre: Impuestos a las exportaciones con la consiguiente menor entrada de divisas fuertes y atraso tecnológico, el abandono de los mercados mundiales, el despilfarro de los dineros públicos con cada vez menor superávit fiscal y la inflación creciente, que la “cumbre” gubernamental trata de disimular, está creando condiciones sumamente preocupantes.
El despilfarro de los dineros públicos serviría para comprar adhesiones, y la realidad es que los grandes grupos inversores de Europa y Estados Unidos omiten invertir en Argentina, con el agravante de un clima político donde las luchas por espacios de poder son cada día más feroces y el desgobierno es cada día más palpable.
Ya Argentina ha tenido experiencias funestas en ese sentido y si no tomamos conciencia del estado catastrófico por el cual estamos pasando solamente un milagro podrá salvarnos de su desintegración.
Buenos Aires
Argentina
3 de mayo de 2008
Ing. Osvaldo Buscaya
De
Ciudadanos Grupo Uno
CGU
ciudadanosgrupouno@yahoo.com.ar