Riesgos para la prensa en el debate actual
Hace casi un siglo, Joseph Pultizer, creó la primera facultad de periodismo del mundo en la Universidad de Columbia de Nueva York. Temía que los intereses de « Wall Street », condicionaran las opiniones de los periodistas, erosionando así su rol como intermediarios y cuestionadores indispensables en el diálogo entre la ciudadanía y el poder.
Según él, la formación académica les daría a los hombres de prensa « una conciencia moral » como la de los docentes, « que si bien ganan poco dinero, tienen conciencia de desempeñar una noble profesión… La certeza de que un periodista respetable se negaría a editar un diario que representara intereses privados opuestos al bien común, sería suficiente para desalentar esos intentos, » escribió en 1912.
Los peligros y tentaciones para la prensa son infinitamente superiores hoy en día. Pero los dilemas morales y políticos que envuelven a esta « noble profesión » son los mismos de siempre. Tuve la oportunidad de estudiar en aquella facultad y de trabajar para algunos de los medios más importantes de Estados Unidos y Argentina, y creo profundamente en el rol de la prensa independiente en una democracia libre.
Como legisladora estoy convencida de que nuestro país necesita sancionar un marco legal que regule la siempre delicada relación entre el Estado, los gobiernos y los medios de comunicación. Porque lo que está en peligro en la sociedad moderna, es la posibilidad de que exista una prensa libre, donde los periodistas no queden atrapados como rehenes entre los intereses políticos de los gobernantes y los intereses económicos de empleadores con demasiados negocios con el Estado.
Si el gobierno quiere transparentar el manejo de la información en la Argentina, como sostiene desde hace unas semanas, entonces no podemos discutir solamente la ley de radiodifusión, tenemos que debatir abiertamente, en el Congreso de la Nación, -no la Casa Rosada- un paquete integral de normas: la normalización del COMFER; la ley de acceso a la información; la ley de medios públicos ; una ley estableciendo criterios de distribución de la pauta publicitaria oficial. El suculento negocio de la televisión digital que unirá voz, imágenes y datos no puede decidirse a puertas cerradas.
Finalmente, quiero plantear la cuestión que más me preocupa, porque hace no sólo al futuro de los medios en nuestro país, sino a la subsistencia de la democracia, basada en la división de poderes y el control ciudadano. Los argentinos ¿queremos contar con una prensa independiente, tanto pública como privada, que sea la mediadora entre la ciudadanía y el poder, garantizando así la libertad de expresión y el derecho a la información consagrados en la Constitución ?
Parece una pregunta retórica, pero no lo es. Tanto Néstor como Cristina Kirchner han promovido la deslegitimación permanente de la prensa, declamando sin pudor que « este gobierno no necesita de los medios para comunicarse con los ciudadanos », que prefieren la « comunicación directa » y no necesitan conceder reportajes a periodistas ni habilitar preguntas en conferencias de prensa.
Es comprensible que los Kirchner no deseen ser interrogados por el periodismo, pero los ciudadanos sí necesitan contar con profesionales entrenados para investigar a los gobernantes, analizar sus políticas y cuestionarlos todas las veces que lo crean necesario. La democracia lo requiere, Por eso las dictaduras y los gobiernos autoritarios lo primero que hacen es censurar a la prensa.
Esta semana la presidenta avanzó aún más en esta visión, a mi entender, antidemocrática. Según el diario Página 12, en el encuentro que mantuvo con sindicalistas, Cristina Kirchner dijo que « la nueva Ley de Radiodifusión deberá facilitar que existan tres vías o canales de comunicación: los medios privados, los medios públicos y los medios gestionados por organizaciones sociales. »
De acuerdo a este « modelo de país », los medios serían algo así como canales de propaganda para difundir los intereses de las empresas (medios privados), de los gobiernos (medios públicos) y de las organizaciones sociales (medios de grupos de interés aliados al poder, como el multimedio sindical que ya reclama Hugo Moyano).
La prensa libre, equidistante de gobiernos, empresas y grupos de poder, es otra cosa, y es un pilar fundamental de la democracia. Cuidarla debería ser el objetivo primordial de las nuevas leyes de medios. Porque no existe la democracia sin una prensa independiente. Espero que los prestigiosos intelectuales y académicos que hoy asesoran a la presidenta lo tengan muy presente, y que los periodistas de coraje y convicción que hay en nuestro país no se ausenten de esta importante discusión política.
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