Arqueología de nuestro futuro I: Chicos en la calle
No existen “chicos de la calle” sino que los chicos están “en” las calles. En la ciudad de Buenos Aires decenas de niños deambulan solos en las estaciones de Retiro y Plaza Once. Otros, en el subte venden algún producto para obtener dinero, por las noches trabajan junto a sus padres en la recolección de basura, duermen junto a sus familias, en el mejor de los casos, en plazas y lugares públicos, y muchas veces son prostituidos por adultos inescrupulosos. Según datos de la dirección General de la Niñez, son 600 los niños de entre 1 a 10 años que están solos, en la calle, sin referentes adultos.
La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1989, es un poderoso instrumento para reformar políticas públicas y jurídicas destinadas a mejorar la situación de la infancia y la adolescencia en el mundo.
La Argentina, con la reforma constitucional de 1994 que dio carácter de ley a este tipo de protocolos internacionales, recién en 2005 aprobó la ley 26061 de Protección Integral de Derechos de niñas, niños y adolescentes, la cual todavía no fue totalmente reglamentada. A pesar de la demora a nivel nacional, la ciudad de Buenos Aires desde el año 2000 cuenta con la ley 114 que establece la garantía y protección de los derechos de los/as niños/as y adolescentes, a partir de la creación del Consejo de los derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, las Defensorías zonales dependientes del mismo, y diferentes programas que desde el ministerio de Derechos Humanos y Sociales se pusieron en marcha.
Hasta el momento la legislación para niños tuvo figuras como el patronato, la caridad y la asistencia que, en un momento dado de nuestra historia, fue lo que más pudo hacerse para cubrir determinadas necesidades. Pero en las puertas de nuestro Bicentenario es hora de debatir sobre la articulación de las políticas locales y nacionales y las partidas presupuestarias que destinamos a esta problemática, sin las cuales cualquier ley, por más avanzada que sea, está destinada al fracaso. Las formas asistenciales deben ser abandonadas ya que son insuficientes para llevar a cabo el nuevo concepto que encierran las leyes mencionadas, y que implica abandonar el modelo tutelar y pasar al modelo de protección de los derechos del niño en el que las instituciones los cuidan y protegen y actúan sobre la persona, grupo o institución que no los garantice.
Tenemos que impulsar una nueva conciencia en la población para facilitar las tareas pendientes. Vivimos en una de las ciudades más ricas del país, ¿cómo no podemos dar refugio, educación y amor a los niños desprotegidos?
En nuestros hogares, escuelas, televisión, radio, centros de atención ciudadana debemos organizarnos junto al Consejo de los Derechos del niño para, con paciencia y amor, mejorar esta situación vergonzosa de la ciudad. No tenemos excusas de dinero, tenemos déficit de materia gris para diagnosticar y llevar adelante la implementación de soluciones que también estén enfocadas a la educación de todos los ciudadanos.
Fernanda Gil Lozano asesora a la diputada Estenssoro ante la Comisión Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud. Este es el primero de una serie de 3 posts dedicados al tema de la niñez.
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Estimada Fernanda, contar los chicos que estan en la calle es solo una estadistica, lo que nos debemos preguntar todos días que debemos hacer para terminar con esta verguenza, que puede ser patrimonio de otras ciudades al sur de Bolivia, pero para nuestra Ciudad de Bs. As. es una falta de respeto a la inteligencia para nosotros como simples ciudadanos y todavia más para Uds. funcionarios del Estado de la Ciudad.-
Saluda Atte. Julio. C. Garés
Para que tengamos menos chicos en la calle, debemos dar más y mejor educación a los jóvenes, los que a su vez serán mejores padres. Es un camino largo pero el único para mejorar esta situación.
Más educación, es igual a: mejores padres, mejor sociedad, mayor progreso.
¿ Qué se necesita ? Decisión politica y destinar recursos.
Queridos Amigos:
Antes que nada, debo reconocer que inicié la lectura de la presente nota, con el preconcepto de encontrarme con una típica redacción opositora al Gobierno de turno, en la cual la culpa de todos los males la tiene el otro, sin mirarse el propio ombligo.
Quiero destacar el breve, pero concreto y bien estructurado resúmen del cambio de paradigma patronal al actual Sistema de Protección Integral de Derechos.
Ahora bien, creo que el análisis se queda a mitad de camino (igual voy a esperar las otras entregas) porque solo se marcan los déficits pero no se aporta ninguna estrategia concreta para revertir este flagelo tan sensible para la Sociedad.
Todos conocemos y nos percatamos del problema diario de los niños y adolescentes en situación de calle; los vemos, es una situación palpable con solo recorrer las calles de nuestra hermosa ciudad; el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires trabaja activamente para revertir esta situación que nos indigna, labor del cual puedo dar fe, es uno de los temas que más preocupa a esta Administración, pero hay que tener muy en cuenta que, el plan sistemática y nefasto desarrollado en la terrible década menemista ha dejado secuelas y huellas muy marcadas que solo con décadas de trabajo se podrán revertir.
La exclusión que viven sectores de nuestra población no registra antecedentes en el país; por ello, creo importante unir esfuerzos en positivo, buscando soluciones operativas sin importar quién es el que Gobierna; hay ciertas cuestiones que no admiten mezquindades políticas, y esta, sin dudas, es una de ellas.
Utilicemos la MATERIA GRIS que tenemos, para ayudar a estos niños, niñas y adolescentes; ESE ES EL DESAFÍO.
Saludo muy cordialmente a todos los lectores y redactores de este blog.