Archivo de July de 2006

Arqueología de nuestro futuro II: la criminalización de los niños

Por Fernanda Gil Lozano / 27 de July de 2006

Según un reciente informe de UNICEF y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación existen 19.579 mil chicos internados en institutos u hogares. Solo el 15% de ellos ha tenido algún tipo de problema con la ley. Estos datos revelan cómo la justicia ha reemplazado a las políticas sociales, en nuestro país donde 6 de cada 10 niños y jóvenes son pobres, y 2 de cada 10 indigentes.
Argentina que fue un país pionero en la región a comienzos del siglo XX con una legislación “compasiva-represiva” (ley de Patronato de 1919), resultó casi la última nación en adecuar la vieja legislación a la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (leer post anterior). Esta prolongadísima sobrevivencia de concepciones tan extemporáneas de nuestra realidad, nos hizo obviar las consecuencias de la institucionalización de niños y adolescentes.

Un legajo que se olvida

Dentro del universo de los 19.579 menores de 21 años, del cual el 85% fue institucionalizado por causas sociales, la mayoría son mujeres. Un dato entristecedor es que 66% de las instituciones no enviaron información sobre el sexo ni sobre la edad. Para los investigadores, este olvido revela la condición de número que padecen nuestros niños y jóvenes, algo que ayuda a perpetuar su invisibilidad ciudadana. Son un legajo que se olvida.

En nuestra ciudad existen 1.584 menores de 21 años en esas condiciones irregulares. Es importante señalar que después de la sanción de la Ley 114 de la Ciudad y la de Protección Integral de la Niñez de la Nación (26061), estos institutos no deberían seguir existiendo en el país. No obstante las autoridades establecen plazos de años para lograr su erradicación definitiva.

Desde la Legislatura en la comisión de la Mujer, el niño/a y adolescentes, estamos tratando de agilizar los criterios de “acogimiento familiar” y otras respuestas alternativas a la institucionalización. Si bien el problema es complejo y demanda tiempo, el motivo de este post tiene que ver con no olvidarnos de nuestro futuro y hacernos cargo, con la responsabilidad que esta situación demanda. Este problema no es de la actual gestión o de tal partido, es un problema de todos, estamos hablando de nuestro futuro.

Fernanda Gil Lozano asesora a la Diputada Estenssoro ante la Comisión Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud. Este es el segundo de una serie de 3 posts dedicados al tema de la niñez.

pueden encontrar más información en: En la Argentina hay cerca de 20 mil chicos privados de la libertad (diario Clarín)

Libertad de prensa, una especie amenazada

Por Maria Eugenia Estenssoro / 20 de July de 2006

Como en otras épocas, la prensa independiente y el acceso a la información oficial están en peligro en nuestro país. Es ¡mportante que periodistas, políticos, empresarios mediáticos y ciudadanos hablemos abiertamente de esto, porque la plena libertad de prensa ha sido una rara avis en nuestro país.

Durante la primera parte de la década del 70 quedó atrapada entre los bandos armados, de derecha e izquierda, que se disputaban el poder a los tiros. Instaurado el golpe militar, la libertad de prensa fue una de sus primeras víctimas: centenares de periodistas pasaron a engrosar la tenebrosa lista de desaparecidos o tuvieron que exiliarse en el exterior.

Para desinformar a la opinión pública, el Proceso militar no sólo implantó la censura sino que puso todos los canales de radio y televisión bajo la tutela del Estado. También silenció a los grandes diarios con la creación de la empresa Papel Prensa, tentándolos a asociarse al Estado como accionistas. Al igual que ocurre hoy, la publicidad estatal se convirtió en otra herramienta eficaz para acallar los cuestionamientos de los medios privados.

Si bien respiramos aliviados por las libertades recuperadas en los 80, el alfonsinismo no se animó ni a devolver los canales de radio y televisión expropiados, ni a desarmar el “enroque” de Papel Prensa. Recuerdo que en privado varios funcionarios radicales admitían que si bien eso no era muy democrático “cuando se tiene el poder”, decían, “no conviene soltarlo.”

La plena libertad de prensa recién se alcanzó, en mi opinión, a fines de los 80 y principios de los 90, con la aparición del irreverente e independiente Página 12, conducido por Jorge Lanata, hoy columnista del diario Perfil y un gran excluído de la televisión actual. Recuerdo que siendo reportera de la revista Time escribí una nota contando cómo Página 12 sacó de su siesta al periodismo argentino: éste tuvo que despabilarse y salir a buscar primicias, dejando atrás el hábito de circunscribirse a las versiones y cables oficiales. Lamentablemente, Página 12 hoy sólo conserva el nombre y el formato de entonces, pero ha perdido su espíritu original.

La privatización de los canales de radio y televisión también dio un impulso sin precedentes al periodismo. Surgieron decenas de periodistas jóvenes, programas innovadaores, y muchísimas facultades de periodismo y comunicación, una de las carreras más populares en la actualidad. Sin duda, la aparición de la revista Noticias en aquellos años fue otro hito importante y me alegro de haber sido parte de su plantel de editores.

Fue ese periodismo pujante y valiente que sacó a la luz los agujeros negros que el gobierno de Menem quería ocultar: desde las valijas de Amira hasta la venta de armas a Ecuador o las coimas de IBM y el Banco Nación. También arremetió con las coimas en el Senado de la Alianza y la interminable lista de escándalos que los argentinos hemos soportado.

Hoy, lamentablemente, la libertad de prensa está nuevamente amenazada. El gobierno castiga desembozadamente a los medios independientes, negándoles publicidad oficial y, lo que es aún peor, presionando a los anunciantes privados para que no pauten en publicaciones que consideran “enemigas”, como el Diario Perfil y la revista Noticias. Sin darnos cuenta estamos volviendo a las épocas en que la versión oficial se transmitía en cadena.

Es alarmante que el Presidente y la mayoría de sus funcionarios se nieguen a otorgar entrevistas al periodismo, como si no tuvieran la obligación de responder a sus requerimientos. Es alarmante que se nos quiera habituar a conferencias de prensa donde los funcionarios hablan y los periodistas sólo escuchan, porque tienen prohibido hacer preguntas. Es alarmante que se censure en los medios estatales, que nunca debieran ser oficialistas, a prestigiosos comunicadores como Pepe Eliaschev y ahora Víctor Hugo Morales. Es alarmante que desde el gobierno se ataque, es decir, se intimide a periodistas del diario La Nación.

El gobierno ha dicho que no necesita “intermediarios con la sociedad”, descalificando reiteradamente el rol de la prensa. Pero la sociedad sí necesita escuchar una pluralidad de voces, y contar con profesionales entrenados para decodificar la información oficial y poder decir qué es mentira y qué es verdad. El monólogo es propio de los gobiernos autoritarios y dictatoriales, y no de las democracias serias.

Vivimos en la era de la información pero, paradójicamente, hemos caído en una época de gran oscuridad, debido a la sobresaturación informativa, a la televisión basura y a que una gran mayoría de las empresas informativas del mundo, no sólo de Argentina, ha convertido a esta noble profesión en un negocio más, donde la información es tan sólo una mercancía que se vende, se manipula, se distorsiona o se degrada a cambio de más dinero o influencia política.

Este fenómeno global está debilitando las libertades individuales y la conciencia cívica incluso en las democracias más avanzadas. Ya es un lugar común señalar que los ciudadanos están siendo reducidos a simples consumidores. Porque aunque el pueblo quiere y necesita saber, y pasa horas frente al televisor, cada vez está más “empaquetado” por información digitada y carente de nutrientes ciudadanos.

Son pocos los medios y los periodistas, aquí y en otros países, que siguen comprometidos con el periodismo independiente, pilar fundamental de la democracia. Dos películas relativamente recientes, basadas en casos reales, El Informante y Buenas Noches, Buena Suerte revelan cómo la prensa tiene que ser independiente por definición, y no quedar entrampada ni por la voracidad del mercado ni la dominación del Estado. Por eso quiero expresar mi profundo apoyo a todos los medios y periodistas que están trabajando con
coraje en estos momentos difíciles.

Arqueología de nuestro futuro I: Chicos en la calle

Por Fernanda Gil Lozano / 17 de July de 2006

No existen “chicos de la calle” sino que los chicos están “en” las calles. En la ciudad de Buenos Aires decenas de niños deambulan solos en las estaciones de Retiro y Plaza Once. Otros, en el subte venden algún producto para obtener dinero, por las noches trabajan junto a sus padres en la recolección de basura, duermen junto a sus familias, en el mejor de los casos, en plazas y lugares públicos, y muchas veces son prostituidos por adultos inescrupulosos. Según datos de la dirección General de la Niñez, son 600 los niños de entre 1 a 10 años que están solos, en la calle, sin referentes adultos.

La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1989, es un poderoso instrumento para reformar políticas públicas y jurídicas destinadas a mejorar la situación de la infancia y la adolescencia en el mundo.
La Argentina, con la reforma constitucional de 1994 que dio carácter de ley a este tipo de protocolos internacionales, recién en 2005 aprobó la ley 26061 de Protección Integral de Derechos de niñas, niños y adolescentes, la cual todavía no fue totalmente reglamentada. A pesar de la demora a nivel nacional, la ciudad de Buenos Aires desde el año 2000 cuenta con la ley 114 que establece la garantía y protección de los derechos de los/as niños/as y adolescentes, a partir de la creación del Consejo de los derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, las Defensorías zonales dependientes del mismo, y diferentes programas que desde el ministerio de Derechos Humanos y Sociales se pusieron en marcha.

Hasta el momento la legislación para niños tuvo figuras como el patronato, la caridad y la asistencia que, en un momento dado de nuestra historia, fue lo que más pudo hacerse para cubrir determinadas necesidades. Pero en las puertas de nuestro Bicentenario es hora de debatir sobre la articulación de las políticas locales y nacionales y las partidas presupuestarias que destinamos a esta problemática, sin las cuales cualquier ley, por más avanzada que sea, está destinada al fracaso. Las formas asistenciales deben ser abandonadas ya que son insuficientes para llevar a cabo el nuevo concepto que encierran las leyes mencionadas, y que implica abandonar el modelo tutelar y pasar al modelo de protección de los derechos del niño en el que las instituciones los cuidan y protegen y actúan sobre la persona, grupo o institución que no los garantice.

Tenemos que impulsar una nueva conciencia en la población para facilitar las tareas pendientes. Vivimos en una de las ciudades más ricas del país, ¿cómo no podemos dar refugio, educación y amor a los niños desprotegidos?
En nuestros hogares, escuelas, televisión, radio, centros de atención ciudadana debemos organizarnos junto al Consejo de los Derechos del niño para, con paciencia y amor, mejorar esta situación vergonzosa de la ciudad. No tenemos excusas de dinero, tenemos déficit de materia gris para diagnosticar y llevar adelante la implementación de soluciones que también estén enfocadas a la educación de todos los ciudadanos.

Fernanda Gil Lozano asesora a la diputada Estenssoro ante la Comisión Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud. Este es el primero de una serie de 3 posts dedicados al tema de la niñez.

Comunas: interés político vs. interés partidario*

Por Maria Eugenia Estenssoro / 6 de July de 2006

lo que sigue es una actualización del tema Comunas al sancionarse la fecha de las elecciones prevista para el 10 de agosto de 2008

FRAGMENTOS DEL DISCURSO DE MARIA EUGENIA ESTENSSORO (16/08/07)

La sanción de la Ley de las Comunas ha sido, al menos en estos cuatro años, el tema más debatido en este período legislativo. Quiero recordar que esta Ley fue tratada y votada a finales del año 2004; se llamó a un cuarto intermedio insólito de varios meses y después, durante el año 2005, tuvimos varias sesiones para discutirla en particular, artículo por artículo, lo que afianzó el proceso y fue positivo. Esto demuestra que esta ley se ha discutido enormemente. Además, los integrantes de la Comisión de Descentralización debatimos el proceso de la Ley de Comunas en cada barrio, durante meses, y lo seguimos haciendo en estos últimos años.

Presenté dos proyectos estableciendo la fecha de elección para las comunas para el año 2006 como determinaba la Ley 1777, pero, en ese momento no había espacio para fijarla. No existía voluntad política para hacer efectiva la elección en un año fuera del calendario electoral.

El 16 de Agosto finalmente sancionamos la Ley 2405 que fija como fecha para la elección de autoridades para las juntas comunales el día 10 de agosto de 2008 que aún debe ser promulgada por el Jefe de Gobierno. Este ha sido un gran paso hacia la descentralización del poder del Estado de la Ciudad bajo el control efectivo de los ciudadanos porteños. Y uno de los temas con el que más me había comprometido al iniciar mi mandato: ver las comunas ya establecidas en la Ciudad de Buenos Aires, en atención a que hoy ya son seis años que estamos en mora con la Constitución.

Sin duda, estos procesos de democratización del poder asustan, pero, también, son los que le dan mucha más solidez y salud a la democracia.
Carlos Nino fue el filósofo político más importante que tuvo la Argentina a comienzos del proceso de democratización, y decía que una democracia es más sólida mientras nadie tenga demasiado poder.
Las comunas también van a servir de escuela de la democracia donde los ciudadanos sientan que pueden participar mucho más activamente en el cuidado de su barrio, de su comuna, y donde también podrán ver los escalones hacia la representación política como algo que es más accesible que lo que representa en la actualidad. (16/08/07)

Texto definitivo
Ley 2405

Artículo 1°.- El Jefe de Gobierno convocará a elecciones para que el día 10 de agosto de 2008 se elijan las autoridades comunales, de acuerdo a lo establecido por el Artículo 47, inciso c) de la Ley 1777.
Art. 2º.- Las autoridades electas asumirán sus funciones el día 1° de septiembre de 2008, disolviéndose las unidades Fuera de Nivel Centros de Gestión Comunal existentes a esa fecha, cuyas funciones asumirán las Comunas, de acuerdo con lo establecido por el Artículo 47, inciso c) de la Ley 1777.
Art. 3º.- Comuníquese, etc.

6 de julio de 2006

En pocos días, los legisladores tendremos que decidir la fecha para elegir a los miembros de las Juntas Comunales que gobernarán las 15 Comunas (agrupaciones de uno, dos y tres barrios) en que se dividirá la ciudad de Buenos Aires. Tan sensible es esta cuestión, que no se puede resolver desde 2004, cuando se sancionó en general la ley de Comunas.

Esta ley establece que el proceso de transición debe concluir el 31 de diciembre de 2006. Por eso, como miembro del bloque del ARI propuse que la elección se haga el 12 de noviembre. Sin embargo, la mayoría de los bloques -kirchneristas, macristas, socialistas y Recrear- quiere otra cosa: que la elección se postergue hasta el año que viene y se realice junto con la elección a Jefe de Gobierno o Presidente. “Claro que en esto hay intereses políticos”, admitieron en la Comisión de Descentralización quienes apuntan a que el “arrastre” de sus líderes nacionales les asegure más puestos en las Juntas Comunales. “Todos tenemos algún interés político en este tema”, fue la frase más escuchada.

Creo oportuno, ante una decisión tan importante, hacer algunas aclaraciones acerca del valor de lo “político.” Muchas veces se habla de “interés político” cuando en verdad nos deberíamos referir a “interés partidario”. Lo Político es un concepto que habla de lo general, del objeto último de la práctica y la acción política: el Bien Común. Lo partidario, en cambio, se refiere a lo particular, a la visión de una “parte” (de ahí su nombre) de la sociedad. El interés partidario es el interés de un partido, de un grupo, que busca convencer o imponer sus opiniones, sus proyectos, su ideología y sus intereses particulares. El interés político es el interés de toda una sociedad, que busca el bienestar general. Lo político mira siempre el largo plazo; lo partidario, en cambio, está más atento a lo que ocurrirá en los próximos meses, o en las próximas elecciones. Lo Político tiene que ver con el fortalecimiento de las instituciones. Lo partidario, en cambio, se relaciona con la lucha agonal de la política. Con el día a día.

la política es la estructura, la base, alrededor de la cual se elaboran, se construyen, se instalan, se discuten, y se cambian las coyunturales ideas partidarias

Cabe señalar que ambos intereses (políticos y partidarios) son legítimos y necesarios. Necesitamos de los partidos para canalizar las aspiraciones, proyectos, ideas, quejas, demandas e inquietudes de la sociedad, siempre diversa y compleja. Los partidos nos permiten representar todas las ideas (siempre legítimas) que anidan en una comunidad. Pero la política se nutre de la sustancia de lo que nos une, y de lo que debe permanecer. La política es la estructura, la base, alrededor de la cual se elaboran, se construyen, se instalan, se discuten, y se cambian las coyunturales ideas partidarias. Lo que está claro, por lo tanto, es que Política y Partidos no representan lo mismo, no son iguales, y (esto es muy importante) no tienen la misma jerarquía. Lo partidario debe estar subordinado a lo Político. Si ambos intereses se contraponen, debe primar el interés Político.

hay otro interés, que especialmente se pone en juego tratándose de los primeros comicios comunales en la historia de nuestra Ciudad, que es el interés del vecino

Queda claro, por lo tanto, que la discusión de cuál es la fecha más conveniente para realizar las elecciones comunales tiene dos planos de análisis: el partidario, cuyos intereses están basados en verificar en “cuál hipótesis mi partido obtendrá más votos”; y el político, qué debe velar porque las Comunas sean el inicio de un proceso de renovación y mayor participación política a nivel barrial o comunal.

Obviamente, a todos los partidos, incluído el ARI, les conviene que la elección se realice junto a las elecciones de Presidente o Jefe de Gobierno, por el arrastre de sus líderes nacionales. Pero el interés partidario, en este caso, está reñido con el bien general o interés político. Si la elección de Comunas queda sepultada por las elecciones generales, en lugar de marcar el inicio de una verdadera reforma política a nivel barrial, será más de lo mismo. En el cuarto oscuro, el vecino no sabrá ni qué está votando, ni a quién está elegiendo. La boleta de candidatos comunales funcionará como “premio consuelo” para quienes no lograron un puesto en la lista de diputados nacionales o legisladores porteños, o será la recompensa para los punteros que ayudaron en la campaña presidencial o de jefe de gobierno.

* este post fue escrito junto con Javier Varani quien me asesora en la Comisión de Descentralización y Participación Ciudadana.