Archivo de Mayo de 2006

La Pirámide de Mayo, primera expresión de arte público

Por Maria del Carmen Magaz / 29 de Mayo de 2006

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Los monumentos conmemorativos, bustos, monolitos, fuentes, esculturas alegóricas, etc. son una referencia paradigmática con la que se “construye la historia”; además de los documentos escritos, el arte público aporta datos fundamentales para el conocimiento de las mentalidades de cada época. Estas imágenes se integran en el imaginario colectivo y se compenetran con el habitante que las contempla todos los días; en realidad, muchas veces sin saber a quiénes representan, ni cuál es el mensaje que tienen para decirle. Nuestra ciudad cuenta con más de dos mil esculturas, monumentos y objetos ornamentales que conviven en el contexto urbano sin oponerse, a pesar de pertenecer a diferentes momentos históricos.

En este post, les contamos la historia de la Pirámide de Mayo, el primer monumento conmemorativo de la ciudad de Buenos Aires. Por su ubicación, su significado y su historia debería ser el símbolo de la ciudad. Es el primer ejemplo de arte público y conmemora la revolución de Mayo.

plaza05b.jpgSe inauguró en la Plaza de la Victoria, cerca del Cabildo, el 25 de mayo de 1811. Los materiales de construcción de la pirámide se asocian con una ciudad en la que no había piedra ni lujo. Los numerosos intentos por demolerla reflejan los cambios de mentalidades que vivió Argentina, sobre todo en la denominada Generación del ochenta y durante la celebración del Centenario, donde se trató de reemplazarla por monumentos grandilocuentes, de materiales nobles como el mármol y el bronce, acorde con la idea de una ciudad moderna y progresista que miraba a Europa.

¿Cómo se llegó a tener una pirámide?

La idea de realizar el homenaje fue de la Junta Provisional Gubernativa, que pidió al Cabildo, en marzo de 1811, que se dispusiera la mejor forma de celebrar el aniversario de mayo. Fue Juan Antonio Gaspar Hernández, quien opinó que el homenaje tuviera carácter permanente, ya que se discutía sobre la posibilidad de hacer algo de carácter transitorio. La realización estuvo a cargo de Francisco Cañete (alarife y maestro de obras de la Ciudad de Buenos Aires). Utilizó tierra Roma (adobe), ladrillos y una edificación hueca. La hoy llamada pirámide era entonces denominada “Columna del 25 de Mayo” o “Altar de la Patria”, Juan Manuel Berutti es el único que la menciona como “gran pirámide”.

Existieron varios proyectos para demoler y/o modificar la pirámide. En 1826 bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia, se propició realizar una fuente de bronce que llevaría la siguiente inscripción: La República Argentina a los autores de la revolución en el memorable 25 de mayo de 1810 (1).

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A mediados del siglo XIX se planteó el tema de que la pirámide debía presentar un aspecto más artístico y grandioso. Era necesario “embellecerla”. En 1856 fue remodelada por Prilidiano Pueyrredón (2), quien modificó el pedestal y remate original, aumentando la altura y el ancho.

José Dubourdieu, escultor francés que se radicó en la ciudad, hacia 1850, realizó la escultura de La Libertad, que debía coronar y otorgarle un rasgo artístico a la pirámide. Dubourdieu realizó además, cinco esculturas: La Agricultura, Las Ciencias, Las Artes y El Comercio, que fueron colocadas en cada ángulo del pedestal. La Libertad, presidía desde lo alto, a las cuatro actividades que debían caracterizar y representar a la sociedad porteña de aquella época.

Así opinaron los viajeros sobre nuestro primer monumento:

La plaza de la Victoria, con su estatua de la Libertad de alto pedestal, era para Seymour la parte más bonita de la ciudad; en cambio Burton hizo anotaciones sobre el obelisco de ladrillo enyesado, con raquíticos paraísos `simples palos en agosto´, alrededor todo, le resultaba pequeño, pobre y feo. (3)

La Libertad, (hoy también llamada La República), es la única escultura alegórica que se conserva. Las cuatro originales de Dubourdieu se perdieron. Fueron reemplazadas, en 1875, por otras alegorías que habían decorado el antiguo Banco de la Provincia: La Mecánica, La Navegación, La Astronomía y
La Geografía.

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Estas cuatro esculturas fueron removidas en 1912, cuando se trasladó la pirámide al centro de la plaza y fueron colocadas, tiempo después, frente a la iglesia de San Francisco, gracias al pedido del arquitecto José María Peña, director del Museo de la Ciudad, quien evitó que se perdieran como las anteriores.

En 1877 se propuso cubrir la pirámide con mármoles. Luego, hacia 1883, bajo la intendencia de Torcuato de Alvear, se pensó en ubicar en el centro unificado de las plazas de la Victoria y 25 de Mayo una columna de bronce, con mármoles y banderas, acorde con el homenaje que merecía la Revolución de Mayo. Se consultó a las personalidades destacadas de la época como Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Vicente Fidel López, Nicolás Avellaneda y otros. Las opiniones fueron encontradas, y existieron numerosas protestas periodísticas y alboroto popular, por lo que el Concejo Deliberante, ante la diversidad de pareceres, impidió todo intento de demoler la pirámide o reformarla.

El intento más importante de transformar la pirámide en un monumento conmemorativo acorde a los cánones de la modernidad y el progreso, fue hacia 1910, cuando se propuso realizar un grandioso “Monumento a la Revolución de 1810”, en cuyo interior debía preservarse la pirámide. Se realizó un concurso internacional, ganado por los italianos Gaetano Moretti y Luigi Brizzolara. La obra debía estar inspirada en la historia de la Argentina, por lo que se publicó una reseña histórica para los artistas extranjeros. El proyecto quedó sin concretarse, debido a la primera guerra mundial, entre otros motivos.

plaza04b.jpgEn 1942 la Pirámide fue declarada Monumento Histórico Nacional, decreto que la protege contra cualquier reforma o demolición. En 1976 se depositó al pie de la pirámide tierra de todos los ámbitos del territorio argentino y tierra santa. En una placa situada en el piso se explicita:

Homenaje a la Plaza de Mayo desde que el fundador Juan de Garay plantó el símbolo de la justicia el 11 de junio de 1580. Fue centro de la vida de la ciudad, la reconquista y defensa en 1806 y 1807. En 1810 fue glorioso escenario de la revolución de mayo y en 1811 levántase en ella la pirámide conmemorativa. El pueblo de Buenos Aires juró la Independencia el 13/09/1816 y la Constitución Nacional el 21/10/1860. Se demolió la recova vieja en 1884. Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos. 25 de mayo de 1941 en el 131º aniversario de la Revolución de Mayo.

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Como la pirámide es monumento histórico nacional y la plaza es lugar histórico nacional, no se le pueden colocar nuevas placas, ni recordatorios. Sin embargo, la historia reciente de nuestro país, de los años setenta y los desaparecidos, está presente en dos círculos que rodean el solado de la pirámide y los pañuelos blancos, que recuerdan a las madres de Plaza de Mayo, pintados entre líneas radiales que conforman un círculo simbólico que refuerza la idea central: la pirámide como eje de nuestra nación, que representa La Libertad.

La autora es asesora de María Eugenia Estenssoro ante la Comisión de Patrimonio y en la Comisión de Evaluación de Obras de Arte en el Espacio Público. Licenciada y Profesora de Historia del Arte de la UBA, Doctora en Historia con orientación en Arte, USAL.

(1) Wilde, José Antonio, Buenos Aires desde 70 años atrás, (1810-1880), Buenos Aires, EUDEBA, 1968, p.34.

(2) Nota de autor: No fue encerrada una pirámide dentro de otra. Una frase de Carlos Vigil al respecto dio origen al error que se repitió en varias publicaciones.

(3) D´Agostino, García de Rebok, Asato, López, Imagen de Buenos Aires a través de los viajeros, 1870 -1910, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires, Colección del IV Centenario de Buenos Aires, 1981, p.28.

Los docentes de la ciudad de Buenos Aires necesitan más y mejores concursos

Por Gabriela Abiad / 24 de Mayo de 2006

Cómo se forman los docentes, cómo ingresan a sus respectivas carreras, ascienden y suman horas de trabajo dentro del sistema, son ejes cruciales que hacen a la calidad educativa. Desde el inicio de nuestro trabajo, en noviembre de 2004, en la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología, pusimos esto como una prioridad de nuestra tarea.

Ciertamente creemos que es posible alcanzar y garantizar la calidad si cumplimos con la normativa vigente. En la Ciudad de Buenos Aires es el Estatuto Docente Municipal (ORDENANZA 40.593) que permite que los docentes sean titularizados en sus cargos.

Desde el año 2004, vivimos la siguiente situación:

• docentes que ocupan desde hace años cargos interinos dentro del sistema, sin tener la posibilidad de concursar para lograr la titularización, solicitan tener acceso a esa opción.

• docentes que piden la realización de los concursos para poder ingresar al sistema educativo de la ciudad.

En el marco de esta discusión, consideramos que la manera más justa de lograr la titularización de los cargos es a través de más y mejores concursos. Por esta razón propusimos junto con otros legisladores la creación de la Comisión Mixta para la Normalización, Seguimiento y Control de los Concursos de Titularización Docente para la cobertura de cargos de Base y Ascenso (ver Versión Taquigráfica de la sesión del día 22/04/2004).
Esta comisión fue creada mediante la Resolución 476 el 11 de noviembre de 2004, con el fin de que exista permanentemente un ámbito de diálogo y búsqueda de consensos entre legisladores de diferentes fuerzas políticas, representantes de la Secretaría de Educación de la Ciudad y docentes que se acercan a plantear situaciones particulares.

4000 docentes titularizados

Así logramos dar respuesta a una situación compleja y de difícil resolución, ya que los docentes de base de las escuelas medias y técnicas no tenían la posibilidad de concursar porque la Secretaría de Educación (hoy Ministerio de Educación) no llamaba a concursos tal como lo establece la normativa vigente. Realizamos reuniones con diferentes actores del sistema, analizamos la situación y resolvimos junto con otros legisladores la presentación el año pasado de la Ley 1679, que titularizó en sus cargos, a aproximadamente 4000 docentes, planteando requisitos de antigüedad, títulos y calificaciones.

Junto con la sanción de esta ley las diferentes instituciones que componen el engranaje de funcionamiento del sistema de los concursos: junta de clasificación docente, dirección administrativa docentes, legisladores y funcionarios del poder ejecutivo, nos comprometimos a que esta titularización sea el primer paso para cumplir con el cronograma que finalice con los llamados a concursos para todos los cargos de base de las escuelas medias y técnicas de la ciudad. Pero estos concursos aún no fueron convocados dado que la Resolución 196 del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con fecha 21 de abril de 2006, planteó una prórroga para la realización de los concursos de ingreso a la docencia del año 2005.

Es fundamental resolver esta etapa, para así demostrar que la Ley 1679 no fue una titularización más dentro de una seguidilla de titularizaciones, (cinco en los últimos seis años), sino la última de una larga etapa de titularizaciones por ley. Confiamos en que a partir de ahora se llame a concurso y se comience a cumplir con la norma tal como lo indica el estatuto del docente.

Descargar el Informe de la Comisión Mixta: informe 2005 - comision mixta -version final.pdf

Gabriela Abiad, es asesora de María Eugenia Estenssoro ante la Comisión Mixta para la normalización de los Concursos Docentes y en temas de Desarrollo Social.

Nelson Mandela: Líderes sin fronteras

Por Maria Eugenia Estenssoro / 17 de Mayo de 2006

IMAGINA (John Lennon)

Imagina que no hay más países,
No es tan difícil.
Ni causas por las que morir o matar,
Ni tampoco religiones.
Imagina a toda la gente
Viviendo unida y en paz.

Dirás que soy un soñador
Pero yo no soy el único
Espero que algún día
te unas a nosotros
Y que el mundo sea uno.

Sí, John Lennon fue un soñador, pero por suerte, como él mismo advirtió, no fue –ni es- el único que creyó en la hermandad de las personas. El libro “Líderes Sin Fronteras”, de Mark Gerzon, fundador de la Red de Líderes Globales –The Global Leadership Network-, es un paso adelante en la formulación de un pensamiento filosófico y una praxis política, económica y social, que explica con maestría y sensibilidad, a través de casos reales, qué valores y qué tipo de liderazgo se necesita para crear un mundo sustentable, en el que la justicia, la seguridad y la cordura sean una realidad para todos y no una utopía inalcanzable.

Lo interesante de este enfoque es que es aplicable no sólo a quienes tienen la responsabilidad de conducir la compleja sociedad global, sino también a nuestras propias vidas, comunidades y actividades. Y como en todo, no son los otros los que deben cambiar, sino que tenemos que empezar por nosotros mismos y la manera en que concebimos el liderazgo, el poder y la acción.

“Para muchos esto no resultará fácil”, señala Gerzon en la introducción. “Requiere que aprendamos a distinguir la diferencia entre los líderes que dividen y destruyen –que nos manipulan y enfrentan a nosotros contra ellos- y a aquellos que unen y sanan”.

Mark Gerzon, fue periodista y es un experimentado mediador internacional. Sostiene que necesitamos un nuevo tipo de liderazgo basado en valores comunes: “La tecnología y la economía nos acercaron cada vez más, pero nuestros valores nos siguen separando”. Por eso él rescata a quienes define como líderes sin fronteras, personas que han elegido atravesar los límites de la propia ideología, religión, raza, y hasta dolores y prejuicios; líderes dispuestos a aprender, a ver las cosas desde otro punto de vista, a buscar el bien de todos, no sólo el de su propio clan, familia, o grupo.

Conocí a Mark Gerzon cuando vino invitado por la Fundación Cambio Democrático. “¿Quiénes son los líderes de hoy que ustedes admiran?,” preguntó ante un auditorio en la jefatura de gabinete de la Nación. Se hizo un prolongado silencio en la sala. Yo pensaba para mis adentros: “¿Bush?, noooo; ¿Castro?, tampoco; ¿Blair, Berlusconi, Chirac, Aznar, el FMI, Naciones Unidas, Bin Laden, Hussein, Alfonsín, Menem, Kichner?, tampoco.” Finalmente pensé en Nelson Mandela, al tiempo que varios dijeron su nombre en voz alta: “Mandela”.

Cuando Mandela era un niño, anhelaba su propia libertad; de joven buscó la libertad de su raza; pero después de sus largos y solitarios años en prisión, Mandela comprendió que para que Sudáfrica fuera verdaderamente libre, él debía “lograr la libertad de todos los sudafricanos, incluyendo a sus opresores.”

En 1994 Mandela sorprendió al mundo cuando decidió gobernar junto a Frederik de Klerk, un político blanco, protestante, que fuera miembro de los gobiernos racistas que lo habían mantenido preso durante 27 años en una isla amurallada. En su pequeña celda, desde donde no podía ver ni el horizonte, Mandela aprendió a atravesar los muros más profundos y dolorosos, los que dividían y lastimaban su propio corazón. Allí comprendió que su misión era liderar no como negro ni sudafricano, sino como ser humano. Escribe en su libro “El Largo Camino hacia la Libertad”: “Sabía con toda claridad que el opresor debe ser liberado al igual que el oprimido. Un hombre que despoja a otro de su libertad es un prisionero del odio, y está atrapado detrás de los barrotes de sus prejuicios. … Ambos han sido privados de su humanidad. Cuando salí de la prisión, sabía que esa era mi misión: liberar tanto a los oprimidos como a los opresores.”

El mensaje de Mandela fue y sigue siendo poderosísimo, y continuará resonando para siempre en la conciencia de la humanidad. Su ejemplo revela que alguien puede actuar en un contexto muy específico y local, en este caso, la comunidad negra de Sudáfrica, pero su impacto tiene una alcance global, porque cada ser humano es la humanidad toda. Como Mahatma Gandhi, Martín Luther King y otros líderes humanitarios, el caso de Mandela revela que los valores morales y espirituales más profundos, como son el amor al prójimo, el perdón, la compasión y la grandeza de corazón no pueden estar divorciados de nuestro accionar, y mucho menos en contextos tan conflictivos, competitivos y fundamentales como son la política, la economía y la conducción de las naciones.

¿Somos concientes de esto? Nuestra cultura occidental siente una especial reverencia por los líderes y los “número uno” de todo tipo. Sin embargo, como bien sabemos los argentinos, los liderazgos pueden ser benévolos o nefastos. La propia palabra “líder” es una palabra problemática. Etimológicamente el vocablo proviene de la raíz “leith”, que significa en inglés antiguo “ir y morir”, como en una batalla. De acuerdo a su origen, liderar implica ponerse al frente de un grupo para dominar o aniquilar a otro.

En un mundo tan conflictivo como el que vivimos es evidente que si no cambiamos nuestra concepción del liderazgo, la inseguridad, desesperanza y violencia aumentarán tanto a nivel global como local. Estados Unidos destina por día 1.000 millones de dólares para su defensa, y nunca se sintió tan inseguro. La humanidad no conoció jamás tanta abundancia en cuanto a producción de alimentos, energía, productos industriales y tecnología, y sin embargo la mayoría de los habitantes del planeta siguen sumidos en la pobreza.

¿Y por casa cómo andamos?
Argentina es una nación agraciada en recursos humanos y naturales, y sin embargo se ha empobrecido década tras década por las descarnadas luchas de poder que prevalecen hasta el día de hoy.
Tal vez es hora de que empecemos a atravesar nuestras propias fronteras interiores, aquellas que más nos cuestan, las que nos separan de los otros y por ende de nosotros mismos, y que exploremos esta doble acepción de la palabra integridad. Integridad en el sentido de honestidad y verdad; e integridad en el sentido de sabernos parte de un todo, hermanados en la tarea de construir una sociedad donde todos podamos convivir respetuosamente y en paz.

* Esta nota fue publicada en la revista Mujeres & Compañía en julio de 2004.

Después de Bolivia, ¿nosotros?

Por Maria Eugenia Estenssoro / 15 de Mayo de 2006

Por María Eugenia Estenssoro, diputada de la Ciudad

Esta nota fue publicada el domingo 7 de mayo de 2006 en el diario Perfil.

Descargar la nota: Ahora nosotrosDiarioPerfil.pdf

Hace unos meses, cuando Evo Morales anunció en su discurso inaugural que Bolivia debía recuperar “el control” de sus hidrocarburos, pensé: “Este es el momento de hacer algo así en Argentina.”
Pero tras analizar la situación petrolera nacional, me temo que será muy difícil recuperar el protagonismo regional e internacional que perdimos en 1999, cuando el presidente justicialista Carlos Menem, con el apoyo de Néstor Kichner, entonces gobernador de la provincia de Santa Cruz, impulsó la innecesaria extranjerización de YPF.
Recuerdo que entonces fui una de las pocas personas que se opuso abiertamente a la venta a los españoles. YPF pasó de ser una empresa privada de capital abierto, pero controlada accionariamente y estatutariamente por el Estado argentino (que mantenía el 20% de las acciones y una acción dorada que impedía su compra hostil), a ser una compañía española con un solo dueño, Repsol.
Argentina no sólo perdió el control de su gran petrolera, sino que inició un proceso de progresiva desnacionalización y literal depredación de sus hidrocarburos. Gracias a esta política miope, avalada por el gobierno, hemos pasado de ser un país productor y exportador de petróleo, a convertirnos en uno dependiente, importador de gas y pronto de crudo también.
Para colmo, ahora se nos quiere embarcar en una irresponsable aventura más política que petrolera, junto a Hugo Chávez y su gasoducto continental. El presidente de Venezuela no ha podido siquiera asegurar el mantenimiento de la autopista que une el aeropuerto internacional de su país con Caracas, clausurada en enero, pero sí esperamos que logre construir y operar un gasoducto de 10 mil kilómetros, sin precedentes en el mundo.
Si bien celebro el deseo expresado por los presidentes Kichner, Chaves, Morales y Lula de impulsar la integración energética de la región, me apena que Argentina sea la hermana pobre de un acuerdo dudoso, cuando estábamos listos para ser protagonistas de una coalición real.
Hace exactamente 11 años, cuando mi padre murió en un accidente aéreo, el cual muchas personas señalan como un atentado, la situación era otra. Bajo su liderazgo, YPF no sólo alcanzó niveles de producción, exploración y ganancias record, sino que encaró un ambicioso plan comprando yacimientos en Rusia, Asia, África, América Central, Bolivia, Perú y Ecuador. Su visión era que YPF fuera la nave insignia de una integración petrolera del sur de Sudamérica. En esa época se construyeron oleoductos y gasoductos a Chile (hoy vacíos), y había conversaciones avanzadas con Brasil y Uruguay.
Cuando Néstor Kirchner anunció, a poco de asumir, que revisaría las privatizaciones mal hechas, pensé que la primera sería YPF. Pero, para mi desconcierto, en vez viajó a España a abrazarse con el Rey Juan Carlos y el presidente de Repsol.
Hace poco, revisando documentación de YPF descubrí que Kirchner fue clave en la extranjerización de YPF. Como dueña de casi el 4% de las acciones de la empresa y con un miembro en su directorio, Santa Cruz podría haberse negado a vender su parte. Pero nuestro actual presidente no se opuso y prefirió cobrar el producido de la venta de las acciones provinciales, 650 millones de dólares, que terminaron en desconocidas cuentas internacionales. Quien fuera su representante en YPF, ahora es el Secretario de Energía. ¿Podemos creerles cuando dicen defender el interés nacional?

MAS NOTAS ACERCA DE YPF POR MARIA EUGENIA ESTENSSORO EN:

YPF, una pérdida irrecuperable

La verdadera historia de la venta de YPF

Las votaciones anónimas de la Legislatura

Por Martín Raventos / 12 de Mayo de 2006

Carol Abousleiman, es editora y responsable del desarrollo de este blog.

Eduardo Betas lo dice claramente hoy en su post “Legislatura: Votos que no tienen nombre”, publicado en Diario de Gestión:

Todo parecería indicar que a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires le está costando más de la cuenta incorporar la votación nominal de las leyes, tal como lo determina el artículo 271 del Reglamento Interno de ese parlamento.

Sin ir más lejos, la Asociación Civil Democracia Representativa acaba de enviar una carta a las legisladoras y legisladores con el propósito de alertar sobre un proyecto del Vicepresidente 1° del legislativo porteño, Santiago de Estrada que “pretende dejar de lado la nominalidad de las votaciones hasta tanto quede implementado el sistema de voto electrónico.

El proyecto al que hace mención Democracia Representativa es el que generó el Expediente 970-D-06. Lo extraño es que si se consulta la página del CEDOM - El Centro Documental de Información y Archivo Legislativo- el proyecto de De Estrada existe pero está en blanco. Bueno, en blanco no. Sólo tiene escrito “No hay texto”.

La misiva de esta asociación civil plantea que por Despacho nº0160: Junta de Interpretación y Reglamento, se impulsa la Resolución que ordena “suspender la vigencia del artículo 271º del Reglamento, hasta tanto quede implementado el sistema de voto electrónico”.

El citado artículo 271° del Reglamento Interno de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires estipula lo siguiente: Nominal o Medios Electromecánicos. Debe ser nominal o por medios electromecánicos, la votación de todo proyecto de ley, tanto en general como en particular, y de los nombramientos que debe hacer o acuerdos que deba prestar el Cuerpo por este Reglamento o por la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. En los demás casos, debe ser nominal la votación cuando lo exija uno de los Diputados o Diputadas presentes, procediéndose en caso de corresponder, de conformidad a lo establecido en el Artículo 195, inciso 12. (modificado por Resolución 636/2005). (ir al post completo)

En su carta, la Asociación Civil Democracia Representativa fundamenta su preocupación apelando a la necesaria publicidad de los actos de gobierno y a la transparencia, elementos esenciales de un sistema democrático genuino. Dice DC:

Entendemos que un principio esencial del sistema republicano es la publicidad de los actos de gobierno. Cambiar o dejar de lado el Reglamento, aunque sea con un plazo determinado, vulnerará este principio tan esencial que hace al buen gobierno y al correcto funcionamiento de las instituciones. No es excusa “ahorrar” en transparencia para hacer más ágil una votación. La Democracia exige que se “pierda” el tiempo votando las leyes de manera nominal. (…)

Las votaciones a mano alzada, el anonimato y secreto en las decisiones, restringen claramente el derecho de los ciudadanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La participación política efectiva solamente puede ser posible cuando existe información acerca de cuestiones de relevante interés público. Estos derechos son reconocidos en los artículos 13 y 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

La película “Iluminados por el fuego” proyectada en la Legislatura

Por Martín Raventos / 12 de Mayo de 2006

iluminados.jpgPor iniciativa de los legisladores porteños, María Eugenia Estenssoro, Fernando Cantero y Norberto La Porta, se proyectó el miércoles pasado, en el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, la multipremiada película Iluminados por el fuego.

En la presentación estuvieron el autor del libro que dio origen al film y ex-combatiente, Edgardo Esteban, el protagonista, Gastón Pauls y el director, Tristán Bauer.

“Iluminar significa echar luz. Ese es el sentido de la película Iluminados por el Fuego, de Edgardo Esteban. Impresiona cómo este ex-combatiente de Malvinas pudo transformar una historia de dolor y abandono en un acto de vida y amor. Es una ofrenda para que como sociedad reflexionemos con verdad sobre nuestro pasado para poder enfrentar el futuro en paz y con dignidad”, dijo la diputada Estenssoro.

Fernando Cantero expresó que “el Proceso bastardeó una causa nacional como la de Malvinas”.

Por su parte, Esteban, agradeció la oportunidad de estar “en la casa de todos”. Consideró que “ocultar es un mecanismo que no salva”, y se preguntó ¿cómo construir si no hablamos de lo que pasó. “Yo traté de desahogar el dolor y que esto me pemitiera apostar a la vida. Cada una de las muertes de Malvinas deja una historia” agregó. Finalmente Esteban atribuyó los suicidios de los ex-combatientes a la indiferencia de “una sociedad que les dio la espalda. No hubo ninguna política de estado que nos contuviera”, señaló.