Después de Bolivia ¿nosotros? / Perfil
7 de mayo de 2006
Hace unos meses, cuando Evo Morales anunció en su discurso inaugural que Bolivia debía recuperar “el control” de sus hidrocarburos, pensé: “Este es el momento de hacer algo así en Argentina.”
Pero tras analizar la situación petrolera nacional, me temo que será muy difícil recuperar el protagonismo regional e internacional que perdimos en 1999, cuando el presidente justicialista Carlos Menem, con el apoyo de Néstor Kichner, entonces gobernador de la provincia de Santa Cruz, impulsó la innecesaria extranjerización de YPF.
Recuerdo que entonces fui una de las pocas personas que se opuso abiertamente a la venta a los españoles. YPF pasó de ser una empresa privada de capital abierto, pero controlada accionariamente y estatutariamente por el Estado argentino (que mantenía el 20% de las acciones y una acción dorada que impedía su compra hostil), a ser una compañía española con un solo dueño, Repsol.
Argentina no sólo perdió el control de su gran petrolera, sino que inició un proceso de progresiva desnacionalización y literal depredación de sus hidrocarburos. Gracias a esta política miope, avalada por el gobierno, hemos pasado de ser un país productor y exportador de petróleo, a convertirnos en uno dependiente, importador de gas y pronto de crudo también.
Para colmo, ahora se nos quiere embarcar en una irresponsable aventura más política que petrolera, junto a Hugo Chávez y su gasoducto continental. El presidente de Venezuela no ha podido siquiera asegurar el mantenimiento de la autopista que une el aeropuerto internacional de su país con Caracas, clausurada en enero, pero sí esperamos que logre construir y operar un gasoducto de 10 mil kilómetros, sin precedentes en el mundo.
Si bien celebro el deseo expresado por los presidentes Kichner, Chaves, Morales y Lula de impulsar la integración energética de la región, me apena que Argentina sea la hermana pobre de un acuerdo dudoso, cuando estábamos listos para ser protagonistas de una coalición real.
Hace exactamente 11 años, cuando mi padre murió en un accidente aéreo, el cual muchas personas señalan como un atentado, la situación era otra. Bajo su liderazgo, YPF no sólo alcanzó niveles de producción, exploración y ganancias record, sino que encaró un ambicioso plan comprando yacimientos en Rusia, Asia, África, América Central, Bolivia, Perú y Ecuador. Su visión era que YPF fuera la nave insignia de una integración petrolera del sur de Sudamérica. En esa época se construyeron oleoductos y gasoductos a Chile (hoy vacíos), y había conversaciones avanzadas con Brasil y Uruguay.
Cuando Néstor Kirchner anunció, a poco de asumir, que revisaría las privatizaciones mal hechas, pensé que la primera sería YPF. Pero, para mi desconcierto, en vez viajó a España a abrazarse con el Rey Juan Carlos y el presidente de Repsol.
Hace poco, revisando documentación de YPF descubrí que Kirchner fue clave en la extranjerización de YPF. Como dueña de casi el 4% de las acciones de la empresa y con un miembro en su directorio, Santa Cruz podría haberse negado a vender su parte. Pero nuestro actual presidente no se opuso y prefirió cobrar el producido de la venta de las acciones provinciales, 650 millones de dólares, que terminaron en desconocidas cuentas internacionales. Quien fuera su representante en YPF, ahora es el Secretario de Energía. ¿Podemos creerles cuando dicen defender el interés nacional?
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