Comunas, política y partidos / La Nación

Jueves 10 de agosto de 2006

En estos días, los legisladores tendremos que decidir la fecha para elegir a los miembros de las juntas comunales que gobernarán las quince comunas en que se dividirá la ciudad de Buenos Aires. Tan sensible es esta cuestión que no se puede resolver desde el 1° de septiembre de 2005, cuando se sancionó la ley de comunas.

Esta ley establece que el proceso de transición debe concluir el 31 de diciembre de 2006. Por eso, como miembro del bloque de ARI propuse que la elección se hiciera el 12 de noviembre. Sin embargo, la mayoría de los bloques –kirchneristas, macristas, socialistas y Recrear– quieren otra cosa: que la elección se postergue hasta el año que viene y se realice junto con la elección a jefe de gobierno y a presidente. “Claro que en esto hay intereses políticos”, admitieron en la Comisión de Descentralización quienes apuntan a que el “arrastre” de sus líderes nacionales les asegure más puestos en las juntas comunales. “Todos tenemos algún interés político en este tema”, fue la frase más escuchada.

Creo oportuno hacer algunas aclaraciones acerca del valor de lo político. Muchas veces se habla de interés político cuando en verdad nos deberíamos referir a interés partidario. Lo político es un concepto que alude a lo general, al objeto último de la práctica y la acción política: el bien común. Lo partidario, en cambio, se refiere a lo particular, a la visión de una parte de la sociedad.

El interés partidario es el interés de un partido, de un grupo, que busca convencer o imponer sus opiniones, sus proyectos, su ideología y sus intereses particulares.

El interés político es el interés de toda una sociedad, que busca el bienestar general. Lo político mira siempre el largo plazo; lo partidario, en cambio, está más atento a lo que ocurrirá en los próximos meses, o en las próximas elecciones. Lo político tiene que ver con el fortalecimiento de las instituciones. Lo partidario, en cambio, se relaciona con la lucha agonal de la política. La política es la estructura, la base, alrededor de la cual se elaboran, se construyen, se instalan y se discuten las coyunturales ideas partidarias

Cabe señalar que ambos intereses (políticos y partidarios) son legítimos y necesarios. Necesitamos a los partidos para canalizar aspiraciones, proyectos, ideas, quejas, demandas e inquietudes de la sociedad, siempre diversa y compleja. Los partidos nos permiten representar todas las ideas (siempre legítimas) que anidan en una comunidad. Pero la política se nutre de la sustancia de lo que nos une, y de lo que debe permanecer. La política es la estructura, la base, alrededor de la cual se elaboran, se construyen, se instalan, se discuten, y se cambian las coyunturales ideas partidarias. Lo que está claro, por lo tanto, es que política y partidos no representan lo mismo, no son iguales, y (esto es muy importante) no tienen la misma jerarquía. Lo partidario debe estar subordinado a lo político. Si ambos intereses se contraponen, debe primar el interés político. Hay otro interés que se pone en juego, al tratarse de los primeros comicios comunales en la historia de nuestra ciudad: el interés del vecino.

La discusión de cuál es la fecha más conveniente para realizar las elecciones comunales tiene dos planos de análisis: el partidario, cuyos intereses están basados en verificar “con cuál hipótesis mi partido obtendrá más votos”, y el político, que debe velar porque las comunas sean el inicio de un proceso de renovación y mayor participación política en el nivel barrial o comunal.

Obviamente, a todos los partidos, incluido ARI, les conviene que la elección se realice junto a las elecciones de presidente o jefe de gobierno, por el arrastre de sus líderes nacionales. Pero el interés partidario, en este caso, está reñido con el bien general o con el interés político. Si la elección de comunas queda sepultada por las elecciones generales, en lugar de marcar el inicio de una verdadera reforma política en el nivel barrial, será más de lo mismo. En el cuarto oscuro, el vecino no sabrá ni qué está votando ni a quién está eligiendo. La boleta de candidatos comunales funcionará como premio consuelo para quienes no lograron un puesto en la lista de diputados nacionales o legisladores porteños o será la recompensa para los punteros que ayudaron en la campaña presidencial o en la de jefe de gobierno.