Expropiación de Aerolíneas Argentinas (17-12-08)

Sr. Presidente (Pampuro). — Para una interrupción, tiene la palabra la señora senadora Estenssoro.

Sra. Estenssoro. — Agradezco esta posibilidad a la señora senadora Negre de Alonso.

Señor presidente: este argumento ya lo hemos escuchado antes. Aerolíneas Argentinas ya es una empresa que técnicamente está quebrada por cuanto tiene un patrimonio neto negativo de 2.500 millones de pesos. Entonces, la incertidumbre que puede generar en quienes entregan aviones en leasing y en otros proveedores es la misma que si se administrara la quiebra judicialmente. Lo que le da certeza al proceso en el que está Aerolíneas Argentinas es la intervención del Estado para hacerse cargo de su administración. La figura jurídica no es lo más importante porque Aerolíneas Argentinas ya está técnicamente quebrada y sólo sigue funcionando, a pesar de que todas estas cuestiones legales todavía no están resueltas y las estamos debatiendo en el Congreso de la Nación, porque el Estado se ha hecho cargo.

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Sra. Estenssoro.— Señor presidente: agradezco las palabras del senador Jenefes, porque acaba de explicar exactamente cómo es el dictamen de minoría presentado por el bloque de la Coalición Cívica, el radicalismo y el socialismo, ya que entendemos que para rescatar a la empresa Aerolíneas Argentinas y que el Estado tome el control de esta línea de bandera, el mejor camino es la expropiación de los activos, es decir, de los bienes muebles e inmuebles y de otros que tienen valor, pero de ninguna manera es nacionalizar o estatizar una deuda privada, seguramente dolosa. No voy a abundar más al respecto, ya que tanto la senadora Negre de Alonso, el senador Jenefes y otros señores senadores han explicado muy bien ese punto.

Creemos que el camino que ha elegido el gobierno nacional —y que obliga a sus legisladores a acompañar— es el peor y más costoso para los argentinos. Además, plantea un futuro incierto, porque una empresa que tiene que arrastrar una deuda de 3.200 millones de pesos, en este contexto, es una compañía que no tiene un futuro cierto. En cambio, limpiarla de su deuda y empezar de nuevo era algo que iba a dar posibilidades de mayor éxito a la actual gestión.

Al comienzo de esta sesión, el senador Calcagno y Maillman manifestó que sentía una tensión entre nosotros, que se parecía a una relación de pareja que se ha malogrado. En ese sentido, tengo que admitir la tensión y el pesar, pero no sólo por esta iniciativa, sino por la cantidad de proyectos bastante perjudiciales para el país que se votaron durante este año, así como el que también vamos a considerar mañana.

Senador Calcagno y Maillman: hoy no estamos hablando de una relación de pareja que se ha malogrado, sino del estado, casi de colapso, del transporte aéreo y terrestre en la

Argentina. No obstante, seguimos avanzando sin solucionar los problemas. Y les voy a dar un ejemplo: a principio de año, se aprobó la ley de emergencia vial, por la que se creaba una Agencia Vial, a fin de reducir o resolver el problema por el cual, semana a semana, muchísimas personas mueren por accidentes en las rutas. En ese momento, la cifra era de 22 personas muertas por semana en las rutas. Esa ley de emergencia todavía no se reglamentó y la cifra —según escuché en una radio hace unos días— ya asciende a unas 36 muertes por semana, o sea que ha aumentado. Ahora empieza el período de vacaciones, cuando hay más tránsito en los caminos y, seguramente, las rutas seguirán siendo una fuente enorme de inseguridad y malestar para los argentinos.

Esta mañana, a las 7 y 30, me despertó mi secretaria para decirme que la madre de una joven que trabaja con nosotros estaba esperando el colectivo, en Moreno, en la ruta, y una moto la atropelló; ahora está en una situación muy delicada y probablemente no sobreviva. Al poco rato, me llamó la empleada que hace quince años trabaja en mi casa, que viene de Don Torcuato, para avisarme que llegaría tarde porque había ocurrido un accidente de tren.

Esta es la situación de quienes viajan por tierra y no son menos los problemas de los que lo hacen por avión en la Argentina de hoy, después de seis años de crecer a tasas asiáticas, pero donde los problemas de la vida diaria de millones de argentinos, en vez de solucionarse, se han ido empeorando. La organización “Luchemos por la Vida” estima que, en los últimos diez años, han muerto 78 mil personas en la Argentina a causa del transporte.

Estamos hablando del tema del transporte y el secretario de esa cartera, Ricardo Jaime, que trajo el proyecto de estatización y que ha conducido el proceso de negociaciones con Marsans y esta renacionalización de Aerolíneas, es quien ha estado al frente de esta área sensible —por eso estoy hablando de todo esto— en estos años.

Me pregunto por qué y hasta cuándo los encargados del transporte en la Argentina y, también, quienes están a cargo de la infraestructura, de la obra pública —que está demostrado que no están cumpliendo adecuadamente con sus funciones— seguirán en sus cargos. ¿Por qué cada vez concentran más fondos públicos, más dinero, más poder, mientras millones de argentinos, los más vulnerables, tienen que viajar en esta situación, tienen que ir a sus trabajos y pagar sus impuestos —ya que no se acogen a blanqueos— y vivir en esta situación?

Un Estado responsable es el que les alivia la carga. Un Estado comprometido con la justicia social y la redistribución del ingreso es el que le alivia la carga a los millones de argentinos, de ciudadanos, que tienen que viajar en transporte público para trabajar o lo deben hacer en avión para ver a sus familias o para llevarlos a un hospital por una emergencia.

Entonces, este es el Estado que alivia la carga y no el que hace de los servicios públicos —y el transporte es un ejemplo— un maltrato, un malestar o un suplicio, además de poner en riesgo la vida de miles de personas todos los años.

En cuanto al tema de Aerolíneas Argentinas, por todo lo que se ha dicho hoy y en la sesión pasada, así como en el cúmulo de reuniones en donde tratamos proyectos en los que no se comprende cuál es el objetivo del Poder Ejecutivo, me preocupa un gobierno que sigue tomando decisiones con una precariedad técnica alarmante. Me preocupa que funcionarios como el secretario Jaime o el ministro De Vido sigan en sus cargos a pesar de haber demostrado que no son idóneos para las funciones que tienen que desempeñar y, también, que se obligue a los legisladores de la mayoría a avalar proyectos que, por todo lo que hemos dicho, tienen fisuras muy grandes. Y voy a dar un sólo ejemplo.

Sr. Presidente (Pampuro). — Senadora: le solicita una interrupción el senador Marín.

Sra. Estenssoro. — Sí, se la concedo, señor presidente.

Sr. Presidente (Pampuro). — Para una interrupción, tiene la palabra el senador Marín.

Sr. Marín. — Señor presidente: la señora senadora ya se refirió dos veces a que “estos senadores están obligados”. Y creo que ello constituye una falta de respeto para con sus colegas senadores. A nosotros, por lo menos, nadie del Ejecutivo nos ha obligado con relación a la decisión que teníamos que tomar. Creo que la señora senadora se excede, por lo menos, en lo que expresa. Y si indudablemente en su partido pasa eso, le diría que en el nuestro no.

Sr. Presidente (Pampuro). — Continúa en el uso de la palabra la señora senadora Estenssoro

Sra. Estenssoro. — Señor presidente: es la única explicación que encontré para no poder hacer modificaciones a los proyectos que envía el gobierno y no poder incorporar las propuestas que hacemos los miembros de la oposición e, incluso, senadores del propio bloque de la mayoría para mejorar y para que podamos resolver los problemas.

Voy a dar un ejemplo de esta precariedad institucional y técnica, a la que, al menos, los senadores de la oposición sentimos que estamos sometidos. Cuando empezamos a discutir este tema en comisión, en septiembre, vino Ricardo Jaime, y ante la pregunta del senador Giustiniani de por qué no se procedía a una expropiación de los activos y de los bienes muebles e inmuebles —reitero, de los activos de la compañía—, ¿saben qué dijo? Voy a leer: “Creo que usted habrá leído la Ley 21499, que es la de expropiaciones que tiene la Nación Argentina. Si la lee detalladamente no encontrará en ninguno de sus artículos que se hable de expropiación de empresas ni de acciones de empresas. Se hace referencia a bienes muebles e inmuebles”.Se ve que quien no había leído la ley de expropiaciones era el secretario Ricardo Jaime, que sigue en su puesto. Digo esto porque el artículo 4/ de la ley dice: “Pueden ser objeto de expropiación todos los bienes convenientes o necesarios para la satisfacción de la utilidad pública, cualquiera sea su naturaleza jurídica, pertenezcan al dominio público o al dominio privado, sean cosas o no.”

Lo contradictorio es que en septiembre, Ricardo Jaime decía que no se podían expropiar acciones; y hoy parece que expropiarlas es la única solución. Entonces, evidentemente, el señor Ricardo Jaime no puede estar al frente de una área tan sensible, que está costando vidas a la gente, dinero al erario público y que, además, genera situaciones de inseguridad y de malestar en la Argentina. A esto me refiero cuando hablo de precariedad técnica: que hace dos meses, el funcionario que está a cargo de este aérea decía que lo que hoy el gobierno señala como la única alternativa, es expropiar las acciones de Aerolíneas, era lo que la ley de expropiaciones impedía.

A mí me gustaría que nos explicaran antes de que concluya esta sesión por qué no podemos expropiar solamente los activos de Aerolíneas Argentinas, sino que también debemos hacer lo propio con las acciones —el camino de las acciones es el peor, porque nos vamos a hacer cargo de esos 3200 millones de deuda y, en realidad, no es necesario; además, será un peso enorme para la gestión futura de la empresa—, si hemos consultado a especialistas, incluso a senadores y senadoras que son abogados, y ellos dicen que este camino sí es posible.

Entonces, ¿por qué el gobierno y el bloque oficialista proponen ese camino, que es el más perjudicial, como única salida?

Además, el gobierno dijo: “¡No vamos a pagar ni un peso!” Sin embargo, 3200 millones de deuda es muchísimo más que un peso. En este sentido, para que sepamos de qué estamos hablando cuando nos referimos a 3500 millones, hay que decir que de deuda tenemos 2500 millones; más 1000 millones que se pagarán este año, en estos meses, para financiar la operación. Por lo tanto, no entiendo cómo vamos a reducir el déficit operativo a 17 millones por mes, cuando ahora el gobierno está aportando 130 millones mensuales para que funcione la empresa. Y al respecto, no nos han presentado ningún plan que demuestre cómo se bajará ese aporte que está haciendo hoy el gobierno de 128 millones al mes a los 18 millones que ha mencionado el señor senador Calcagno y Maillman. Por consiguiente, como siempre, tenemos que creer a ciegas todas las cosas.

¿A qué equivalen 3500 millones de pesos? Son el patrimonio negativo de la suma de 2500 millones más los 1000 millones que el gobierno terminará aportando entre julio y diciembre de este año. Por ejemplo, equivalen al presupuesto de este año del área de Ciencia y Técnica, es decir, 3200 millones; y es mucho más que el presupuesto nacional en Trabajo, que es de 2700 millones; asimismo, a lo que se gasta por año en viviendas y urbanismo, de 3400 millones de pesos y para agua potable y alcantarillado, de 3000 millones. Además, lo mismo podemos decir si lo comparamos con el presupuesto de algunas provincias, donde viven millones de personas, como por ejemplo el Chubut, que tiene 3600 millones de pesos, o Corrientes, que posee un presupuesto de 3000 millones de pesos. Por lo tanto, observamos que el gobierno se está haciendo cargo de presupuestos que son similares a los anuales de una provincia. Entonces, ¿tiene sentido que nos hagamos cargo de la deuda de una empresa cuando no es necesario técnicamente?

Se han brindado argumentos para que se pudiera estudiar y considerar esta posibilidad. La suma de 3500 millones de pesos es mucho mayor de la que gasta el gobierno, en conjunto, en los programas sociales. Estamos hablando de un gobierno que afirma estar interesado en la justicia social y en la redistribución del ingreso. Pues bien, si sumamos los programas Familias, para el año que viene —1754 millones de pesos—; Seguridad Alimentaria —1274 millones de pesos—; Promoción del Empleo, Economía Social y Desarrollo Local —150 millones—; esos tres programas, que son los principales en materia social del gobierno, en conjunto, suman 3178 millones de pesos; más de lo que vamos a pagar por Aerolíneas Argentinas este año. Por otra parte, es un interrogante qué se va a hacer con la deuda creciente de la empresa, en virtud de la cual, mes a mes, el gobierno está aportando 130 millones de pesos. Creo que debemos recapacitar.

¿Por qué no nos explican, antes de votar, la razón por la cual no podemos expropiar solamente los activos y dejar que las deudas —como muy bien explicaron la senadora Negre de Alonso, el senador Giustiniani y los senadores del bloque radical— queden del lado de quienes las contrajeron? O sea, por un lado, en cabeza de los accionistas mayoritarios, pero también, investigando la responsabilidad de los directores que estaban en ese Directorio en nombre del Estado, no para refrendar el vaciamiento de Aerolíneas, sino para asegurarse de que no pasaran estas cosas.

Porque ahora es muy fácil hablar de lo que pasó en los 90 o en 2001, pero ¿vamos a hacer la vista gorda con lo que ha pasado desde 2003 en adelante, cuando el Estado tenía directores que debieron haber evitado y denunciado esta situación mucho antes de que la empresa acumulara un pasivo de 3200 millones de pesos, poniendo en riesgo la integración y la comunicación dentro del país? Por eso, me gustaría que nos explicaran y nos dijeran claramente por qué no hacemos la expropiación de los activos y dejamos las deudas del lado de quienes las contrajeron.

Finalmente, quiero volver a referirme a lo que hablamos la semana pasada aquí, cuando recordamos los 25 años de democracia. Ese día había salido publicado en los diarios un artículo según el cual ocho niños mueren por día por desnutrición, en un país que produce una enorme cantidad de alimentos. Asimismo, aquí, los jubilados, 5 millones de personas, deben vivir con 690 pesos por mes. Casi el 80 por ciento de los jubilados vive con esta suma. Pero ahora se les otorgará, como una limosna, la suma de 200 pesos por única vez, en vez de otorgarles lo que les corresponde. A su vez, la gente, la mayoría de los argentinos, viaja a su trabajo como expliqué hoy: en medios de comunicación denigrantes. Llegar al trabajo es una tarea peligrosa, realmente.

De todo esto estamos hablando.

Una sociedad integrada no es solamente una sociedad donde haya aviones sino donde nos respetemos aquí, en el Congreso de la Nación. Lo que dijo la senadora “Chiche” Duhalde es muy importante: ¿cómo vamos a estar en un Senado que solamente trata los proyectos de acuerdo a como los quiere el gobierno nacional, sin que haya posibilidad de considerar en comisión ni en el recinto todos los proyectos sobre ese mismo tema? La estrategia del gobierno no está siendo exitosa. Me parece que no se dan cuenta. En un año, Cristina Kirchner ha consumido lo más valioso que tiene un gobierno, que es su capital político.

En la calle, no aquí, señor senador Calcagno y Maillman, es donde tenemos un problema de pareja. En la sociedad hay un malestar muy grande. La gente está triste, desesperada, preocupada. Por eso, tenemos que encontrar soluciones. Y que el Estado se haga cargo de una deuda de 3200 millones de pesos que contrajo un grupo empresario español no es la manera de dar solución al estado de enorme tristeza, desesperanza y preocupación que viven los argentinos hoy. Esta es la realidad.

A mí también me gustaría que pudiéramos sesionar y trabajar poniendo cada uno lo mejor de sí y tirando todos para el mismo lado; eso sería importante. Pero la tensión, el malestar, la tristeza o la preocupación surge por la situación que están viviendo 40 millones de argentinos y no 72 senadores. Eso es lo que nos tensiona y crispa. Y la sesión de mañana tendrá la misma carga emocional, porque el país se encuentra en una crisis económica y política seria y en un contexto internacional muy grave. Pero parece que el gobierno nacional todavía no se dio cuenta.