Retenciones al campo III (julio 2008)

Sra. Estenssoro. - Como senadora por la Ciudad de Buenos Aires, en nombre del senadorSamuel Cabanchik, que también representa a ese distrito, y en representación de la Coalición Cívica, que es la fuerza política principal de esta Ciudad, quiero expresar nuestra solidaridad con el reclamo del campo y con las provincias afectadas.Llegamos a esta sesión y estamos sesionando desde hace casi trece horas después de cuatro meses de conflictos, manifestaciones, marchas, contramarchas y con una enorme angustia que se ha apoderado de la población

Al inicio de este conflicto, la presidenta Cristina Kirchner iniciaba su mandato con grandes expectativas, pero en poco tiempo ha consumido gran parte de su capital político y de la confianza social que la ciudadanía depositó en ella. Esto lo están diciendo varias encuestas.

A mí este dato me parece preocupante; me preocupa y no me gusta. Por eso mismo, creo que en las horas que nos quedan de sesión -nos quedarán dos o tres- nuestra tarea es la de, realmente, desactivar el conflicto y encontrar una solución superadora a la Resolución 125 que, como todos sabemos, es la que dio comienzo a conflicto.

Señor presidente: quiero decirle a usted, como vicepresidente de la Nación y, por su intermedio, a mis colegas del Honorable Senado, que yo deseo que al gobierno le vaya bien; yo no lo voté y tengo muchas diferencias con el gobierno, pero quiero que le vaya bien a mi país y que vivamos en una Argentina con estabilidad política, crecimiento económico y justicia social.

Las recurrentes crisis institucionales que hemos vivido nos han hecho muchísimo daño, y a quienes han golpeado mucho más es a los más humildes y a los más vulnerables.

Creo que estas crisis, incluso las que vivimos en democracia, explican por qué la Argentina, un país que se desarrolló rápido y que tenía una clase media amplia, ahora tiene un 30 por ciento de pobreza estructural, algo impensado hace unas décadas.

Me preocupa que el gobierno, y tal vez muchas personas -e incluso el ex presidente Kirchner ayer en el acto que se llevó a cabo en la Plaza de los Dos Congresos-, digan con mucho dramatismo que el futuro de la democracia y del gobierno depende de que se ratifique por ley la Resolución 125 y que la continuidad de la democracia y del gobierno están en juego si no se produjera dicha ratificación.

Cuando escuchaba esas palabras tan tremendistas empezó a resonar en mí esa famosa frase del rey Ricardo III de Inglaterra cuando, en una batalla decisiva, cayó del caballo y, según Shakespeare, dijo: “¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!”.

No podemos pensar que el futuro del gobierno depende de que se apruebe la Resolución 125. No es creíble.

La semana pasada los funcionarios que asistieron para informarnos dijeron que si se aprueba esta resolución el gobierno podrá recaudar, más o menos, 1.200 millones de pesos.

Un gobierno que cuenta con un presupuesto anual de 200 mil millones de pesos, ¿puede estar en peligro porque no se ratifique la Resolución 125? Digo esto porque jugar al todo o nada es peligroso, no sirve, nos hace daño y nos coloca en ese desfiladero al que no queremos volver.

Hoy no está en juego la democracia ni el futuro del gobierno; lo que debemos hacer es decidir entre todos cuál es el nivel más adecuado para las retenciones a las exportaciones de granos en la Argentina. Este es un tema muy importante. Tal vez, por eso ha concitado tanta pasión y discusión.

Permitanme leer lo siguiente: “El sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial que quien traccionó la recuperación económica aportando un 53 por ciento de las exportaciones argentinas, dando empleo al 36 por ciento de la población ocupada -eso es muchísimo- y representando un 30 por ciento de nuestro Producto Bruto Interno.” Esto no lo digo yo sino el Plan Estratégico Institucional 2005-2015 del INTA.

Ratificar la Resolución 125 y el empecinamiento que demuestra el gobierno serían un grave error. Así lo dicen asesores de INTA. Permítaseme leer otro documento que presentaron asesores de la Estación Experimental del INTA Pergamino el 30 de abril de este año, o sea, a un mes y 20 días, más o menos, de declarado el conflicto.

Los asesores del INTA dicen que la incertidumbre generada por la Resolución 125 nos alejaría de lograr una clara política exportadora en el país y de mayor énfasis en el incremento de las exportaciones. Esta incertidumbre también induce inestabilidad para una adecuada valorización de la inversión tecnológica en la República Argentina. Y agrega que la redacción de la norma -la Resolución 125- revela al menos falta de consultas no ya a las entidades en protesta sino, fundamentalmente, consultas intergubernamentales con organismos estatales como el INTA.

Por consiguiente, la Resolución 125 se redactó sin consultar al INTA, y a mí me pareció que tampoco se lo hizo a la ONCCA ni a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Eso lo pudimos ver la semana pasada cuando vinieron los funcionarios y nos mostraron un desagregado muy bueno de la rentabilidad de las distintas zonas productivas según tipos de granos, suelos, etcétera.

La Resolución 125 fue escrita con brocha gorda y no contempló ninguna de esas diferencias.

Los productores rurales tuvieron que cortar rutas, gritar, aprender un montón de cosas e ir a los medios para que alguien los escuchara. Sin embargo, esta información estaba en los organismos estatales y quien redactó esa resolución no los consultó ni los tomó en cuenta. Eso demuestra una gran precariedad institucional a la hora de redactar resoluciones tan importantes que afectan al sector más dinámico de la economía argentina, según el propio Estado argentino.

Insisto, no juguemos al “todo o nada” porque no está en juego la democracia ni el futuro del gobierno, solamente se trata de una mala resolución. Y en el Senado de la Nación están las soluciones. Están en los dictámenes que han presentado el radicalismo, la Coalición Cívica y otros partidos del bloque Federal, tal como lo explicó el senador Marino, y también en los dictámenes de los senadores Reutemann y Latorre, Verani y Pérez Alsina. No podemos decir que el senador Verani o la senadora Latorre sean golpistas, que no están pensando en aportar una mejor solución a este conflicto.

En consecuencia, la solución la tenemos aquí si se rechaza la Resolución 125, ya criticada por los propios organismos del gobierno. Y las enmiendas del Congreso de la Nación no alcanzarán a remediar la situación porque esas compensaciones duran tres meses.

¿Qué vamos a decir de algo que dura tres meses? O sea, vamos a sancionar una ley que, en realidad, no considera la Resolución 125, hecha con brocha gorda. La solución la tenemos acá y consiste, justamente, en que se consideren los otros dictámenes después de rechazar la 125.

Por otra parte, y al igual que muchos senadores y senadoras que me precedieron en el uso de la palabra, quiero resaltar la organización que tuvieron las reuniones de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Agricultura, Ganadería y Pesca, cuyos presidentes no están en estos momentos. Remarco la tarea que hicieron y la calidad de muchos de los exponentes que vinieron a informar a los senadores. Para mí fueron muy reveladoras las presentaciones, justamente, de los funcionarios del gobierno porque ahí comprendí que estamos en este conflicto porque al gobierno le está faltando una visión de mediano y largo plazo. Pensar en un país con crecimiento y aumento de la producción y de la inversión. Si bien hay que mantener este enfoque de justicia social, que es muy importante, no hay que perder de vista una visión de mediano y largo plazo de crecimiento, de mayor producción e inversión. Eso no figura en el plan de política agropecuaria que trajo el secretario de Agricultura ni en los números de Moreno ni en la información de la ONCCA o del INTA. No hay ninguna planilla que aluda a más inversión y más producción. Sin más inversión y más producción, no sé cómo se piensa en recaudar más.

Realmente, pude comprender que el gobierno nacional ve el aumento del precio de los commodities de los alimentos no como una oportunidad que tiene algunas amenazas sino como una gran amenaza y actúa en consecuencia.

Las dos primeras planillas de la presentación del secretario de Agricultura así lo dicen.

En la primera explica el contexto internacional. Hay un alza en los precios internacionales. Si me permiten, le voy a dar lectura porque quiero ser fidedigna en lo que digo.

En la primera hoja habla del contexto internacional y dice que hay un factor de carácter permanente, que es la demanda creciente de alimentos y biocombustibles, pero que hay otro factor de carácter transitorio, que es el alza especulativa que están empujando los precios hacia arriba y, por ende, provoca un aumento de los alimentos.¿Qué pasa en el contexto nacional?, ¿cómo lo lee?. Dice que va a haber una demanda creciente de alimentos a nivel local por la mejora de los ingresos, un impacto sobre los precios de alimentos -que es verdad- y que surge de la necesidad de desacoplar los precios internacionales de los internos y favorecer el abastecimiento interno a precios razonables.

¿Qué medidas prevé? Las retenciones a la exportación y las compensaciones. En ninguna de las planillas que trajo el gobierno se refiere a aumentar la producción y la inversión.

Sí se habló mucho de que los productores no tengan una renta excesiva y del control de los precios.

Moreno es reconocido por esta política del garrote con el control de precios, de cerrar exportaciones de carne y de leche, que no han ayudado a bajar los precios. ¿O alguien cree que el índice de inflación -como dice el INDEC de Moreno- es el que se publicó este fin de semana? Yo estoy segura de que ninguno de los senadores, o la mayoría de los que estamos aquí presentes, cree que en el último año las verduras, las frutas, la ropa y el turismo bajaron un 15 por ciento, o sea que estamos en proceso de deflación.

Esto indica que la política de control de precios del gobierno, y de Moreno como su representante máximo, no está dando resultados. Tal vez, podríamos revisarla.

A continuación, voy a leer un párrafo del columnista Eduardo Van der Kooy que, al inicio de la gestión de Néstor Kirchner, era muy escuchado por el ex presidente.

Dice Van der Kooy: “Guillermo Moreno es uno de los funcionarios de menor credibilidad social. Es el artífice de la inflación virtual. El secretario de Comercio Interior fue invitado al Senado como expositor sobre el plan de retenciones. Se comportó como un ministro todopoderoso -no como un secretario de Comercio Interior sino más bien parecía un ministro de Economía- y desenrolló principios económicos acordes con los años 40. No fue ni bueno ni malo, fue desopilante.”

Estamos ante una oportunidad histórica; lo dijo la presidenta de la Nación.

El mundo demanda lo que la Argentina puede producir y rápidamente podría aumentar la producción de alimentos. Pero esto es leído como una amenaza y en lo que se empeña es en continuar con una política de retenciones excesivas.

No estamos en contra de las retenciones. Estamos hablando de cuál debiera ser su nivel. Cuando son demasiado elevadas, resienten la producción y la inversión. De eso estamos hablando.

Cuando se cierran las exportaciones de carne, como se dijo, se tienen retenciones del

100 por ciento. Esto ha pasado con la leche y con la carne y así es como se está depredando la producción de carne y leche de la Argentina. Parecería que destruir la industria nacional no es importante.

- Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° del H. Senado, senador Juan Carlos Marino.

Sra. Estenssoro. - Una de las cosas que escuchamos la semana pasada en el seno de la

Comisión fue que hay otros sectores, tal el caso del petrolero, que tienen retenciones más elevadas y que nadie protestó. Sí, nadie protestó, pero nadie invirtió. ¿Queremos eso?

Para que entendamos de qué estamos hablando, las retenciones, hoy en el petróleo crudo son del 70 por ciento con un sistema de retenciones móviles y precios máximos fijados por el gobierno.

El precio internacional del barril de crudo es de 142 dólares. El productor recibe 42 dólares y 100 quedan en manos del Estado. Esto es buenísimo para el fisco, pero para el productor no es tan bueno. ¿Qué pasó en el medio? En los últimos diez años, la producción de petróleo de la Argentina cayó un 21 por ciento y las reservas de gas han caído dramáticamente a la mitad. Lo mismo sucede con el petróleo. No hay que olvidar que una cosa es la producción y otras son las reservas. ¿Qué pasó en el medio? El precio internacional del petróleo ha trepado en este tiempo de 16 dólares a 142 dólares el barril, es decir un 800 por ciento. Era una oportunidad histórica que nosotros no advertimos, no leímos o no quisimos aprovechar. ¿Qué hizo Brasil en ese tiempo? Hace una década, Brasil era importador de  petróleo, pero invirtió en producción y exploración. Su producción aumentó 83 por ciento. Hoy, por los descubrimientos de gas y petróleo que se anunciaron hace unos meses, ese país se perfila como el octavo país en reservas de hidrocarburos. La Argentina, que hace una década estaba mejor que Brasil, hoy figura en el puesto treinta y dos.

Pero quiero aclarar algo más. Algunos de los yacimientos del Brasil donde se encontró petróleo y gas fueron yacimientos que YPF Argentina compró en la década del 90 en ese país.

Pero luego del maravilloso acuerdo que hizo el presidente Néstor Kirchner con el exponente de la nueva burguesía nacional, el señor Eskenazi, y con Repsol, ésta se quedó con todos los yacimientos internacionales que YPF había comprado en el exterior; una YPF de capital mixto -es verdad- pero argentina, controlada accionariamente y por estatuto por el gobierno nacional. Y el ex presidente Menem -que espero me esté escuchando ya que se lo digo con todo respeto- tomó la muy equivocada decisión, en 1999, de permitir y promover la

extranjerización de esa YPF, que se internacionalizaba y que hoy hubiera sido nuestro orgullo, como Petrobras es el orgullo del Brasil. ¿Y quién fue cómplice de Menem en ese momento?

El gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, que tenía el 5 por ciento de las acciones de esa

YPF Internacional y que también las vendió.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente provisional del H. Senado, senador José Juan Bautista Pampuro.

Sra. Estenssoro. - Es más, podemos decir: “Bueno, ahora que esté renacionalizando el petróleo argentino, los nuevos exponentes de la burguesía nacional van a invertir”.

¿Qué está haciendo YPF en este momento y Eskenazi como presidente de esta empresa? ¿Está invirtiendo? No, todo lo contrario. Los estados financieros que presentó a la CNV, en los primeros meses de este año, muestran que Repsol y Eskenazi, como accionistas, han retirado utilidades extraordinarias y anticipadas por 1.800 millones de dólares cuando la empresa prevé que solamente va a tener una utilidad de 1.200 millones de dólares. Esto no se llama inversión. Se llama descapitalización. Y esto, en criollo, se llama vaciamiento.

¿Esta es la nueva burguesía nacional que queremos? ¿Esta empresa va a poder invertir lo que hace falta para que nuestras reservas crezcan y para que la Argentina no tenga que empezar a importar, como lo hacemos, a precios siderales?

Parece que hablo de un tema que no tiene nada que ver con el campo, pero el petróleo constituía uno de los elementos en donde teníamos ventajas competitivas y si ahora empezamos una política equivocada de hostigamiento, de destrucción de la industria nacional agrícola, vamos a encontrarnos en una situación muy difícil. Además, cuando se invocan palabras nobles como distribución de la riqueza, seguridad alimentaria y nacionalización de los recursos naturales, obviamente, mucha gente cree que hay que defenderlas, y me parece muy bien.

Yo creo en eso y en la Coalición Cívica creemos en eso, pero no para ocultar mega operaciones como la de YPF, Aerolíneas Argentinas o muchas otras que se están llevando a cabo, mientras a la sociedad le decimos todo lo contrario.

En esta política de promover la democracia alimentaria y defender al pequeño productor y todo lo que escuchamos, me pregunto por qué la Comisión de Defensa de la Competencia no escuchó a CARBAP y a los productores de trigo que denunciaron que, por los precios que fijó el señor Moreno, había una transferencia de 1.000 millones de dólares de los productores a las exportadoras. ¡Qué casualidad, las seis exportadoras, las multinacionales que exportan granos, una transferencia al revés! Esto es Hood Robin, no Robin Hood. No nos equivoquemos.

Finalmente, a raíz de este gran conflicto y de todos los problemas que están saliendo a la luz, creo que los argentinos hemos madurado y estamos viendo la realidad tal como es.

Hemos visto que la sociedad ya no cree en las viejas antinomias que nos separaban en el pasado.

La Ciudad de Buenos Aires ha sido un ejemplo. Esta ciudad, rápidamente, mostró solidaridad con el reclamo del campo y las provincias. No hay una ruptura entre Buenos Aires

y el resto del país; entre el campo y las ciudades; entre la industria y la agricultura; entre el bien común y el crecimiento; la justicia social y el desarrollo económico. Tenemos que pensar en categorías de integración, no de división. Eso es lo que la sociedad nos está pidiendo.

Palabras como lucha, combate, castigo, me parecen que no son las palabras que nos sirven.

Pienso que los argentinos quieren palabras como diálogo y quieren que del Senado salgan palabras como cooperación, que cooperemos para que, con los dictámenes que ya han elaborado senadores del oficialismo y senadores de la oposición, podamos proponer en pocos días a la sociedad una propuesta superadora. No es necesario que estemos divididos.

Realmente, esto no le hace bien a nadie y menos al gobierno. Quien está sufriendo más las consecuencias de esta visión equivocada es el gobierno nacional. Ya lo han dicho muchos senadores del oficialismo, que en esta instancia han decidido votar el rechazo de la

Resolución 125 y que, realmente, quieren apoyar a su gobierno y a la presidenta.

Hace unos meses, cuando era candidata a senadora por la Ciudad de Buenos Aires, decía que quería que le sacáramos la mordaza al Senado de la Nación, y lo hemos hecho entre todos; no solamente la oposición, el oficialismo también lo ha hecho.

Este debate, que seguramente millones de argentinos han seguido o están siguiendo por televisión, es una muestra de lo que puede pasar si realmente revalorizamos las instituciones.

Hoy la sociedad nos está escuchando. Espero que podamos conjugar el verbo cooperación y, después de que rechacemos la 125, cooperemos para ofrecer una mejor ley que atienda las necesidades fiscales del gobierno, los reclamos del campo y permita que crezcamos dando un salto enorme ya que hay una gran oportunidad para hacerlo con justicia social.