Reunión con Bernardo Stamateas (18 de diciembre)

Versión Taquigráfica

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el salón Illia del H. Senado de la Nación, el viernes 18 de diciembre de 2009, a las 13 y 26:

Locutor. — Voy a presentar a Bernardo Stamateas, quien nació en el barrio porteño de Floresta. Estudió dos licenciaturas al mismo tiempo: psicología y teología. Posteriormente, con los títulos bajo el brazo, sintió interés por la sexología clínica y acudió a las cátedras del psiquiatra y sexólogo Juan Carlos Kustnezoff. Luego de una extensa pasantía en el Hospital de Clínicas sintió que su vocación era otra: ayudar a que la gente tenga mejor calidad de vida y que alcance la paz espiritual. El medio fue la religión evangélica. Entonces, puso los ladrillos de una nueva iglesia, el Ministerio Presencia de Dios.

Actualmente, es asesor psicológico de Atlas, club de la Primera División “D”. Sus 38 libros son éxitos de venta en todo el país, Centro América y los Estados Unidos de América. Además, es leído por las figuras más destacadas de la política y el espectáculo. Varios de sus libros se convirtieron rápidamente en best seller del mercado argentino, entre ellos, “El Legalismo”; “Libre de la gente”; “Emociones lastimadas”; “Fracasos exitosos”; “365 días de logros extraordinarios”; “Resultados extraordinarios”; “Gente tóxica”; “Auto boicot”; y, “Emociones tóxicas”.

Sra. Estenssoro. — Gracias a todos y a todas por venir aquí. Hace 15 días estuvimos reunidos en otra sesión de meditaciones en el Senado de la Nación y, como dijimos aquella vez, el sentido de estos encuentros es que podamos reflexionar de qué es lo que nos pasa como seres humanos, que podamos mirarnos hacia adentro y colaborar positivamente en los cambios que hay que hacer en el país, los cuales comienzan dentro de nosotros mismos.

Asimismo, conocí al pastor Stamateas antes que a sus libros y su trayectoria más pública. Unos amigos nos invitaron a su iglesia, en la calle Beauchef, y he tenido la oportunidad de ir algunos domingos. Recuerdo que fui después de la Ley de Medios y antes de la Ley de Reforma Electoral, muy angustiada por lo que estábamos viviendo. Me hizo muchísimo bien compartir sus palabras y toda la ceremonia.

Además, es muy impresionante cuando uno va a esta iglesia ver que viene gente de distintos lugares del país, humilde, de esa clase media y trabajadora empobrecida. Empobrecida y golpeada por una sociedad que no la ampara. Es interesante ver cómo a medida que el culto va transcurriendo, estas personas van recuperando su poder, su valor.

Yo decía que a un político le gustaría tener una audiencia que va voluntariamente. Además, se llena la iglesia en varios turnos por día, con miles de personas.

Otra cosa que me impresionó de Bernardo Stamateas es cómo puede transmitir conocimientos muy complejos —no solamente del Antiguo Testamento sino también de la psicología— a audiencias que tal vez no están acostumbradas a eso. Lo explica de una forma tan simple, y les da consejos para la vida. Es decir, sirven para que cuando salgan de ahí, esa semana traten de vivir mejor y más felices. Ese es el secreto —esa tarea educativa y amorosa— que hace que la gente vuelva.

Estas meditaciones en el Senado de la Nación tienen esa idea de restituir la parte educativa de la política. Porque el gobernante debe ser el primer educador con su ejemplo, palabra, gesto, es lo que está dando la señal de lo que se espera la sociedad. Entonces, si es un gesto reparador, una palabra que integra y unifica a la sociedad le pasaría lo mismo que esas miles de personas cuando van a este culto que entran apocadas y salen llenas de espíritu, ganas, energía, entusiasmo y esperanza.

Por lo tanto, espero que esta reunión sirva para que nos escuchemos a través del pastor, y nos miremos por dentro. Porque así como nosotros estamos por dentro es cómo nos vemos afuera, y así como estamos por dentro y lo somos, es el mundo que después creamos afuera.

Como política, la gente me dice que hagamos algo, como si tuviéramos una fuerza increíble, porque tenemos que hacer algo por 40 millones de personas. Si queremos cambiar se trata de que todos juntos hagamos algo, y que cada uno de nosotros se transforme de ese ser apagado y apocado que se siente impotente que otro tiene que hacer algo, a que recuperemos nuestro poder y nuestra potencia.

Entonces, parte de estas meditaciones tienen que ver con eso. Es decir, que no son los otros los que tienen que cambiar sino que cada uno de nosotros somos los que tenemos que recuperar nuestro valor y poder interior para sostener un cambio en la sociedad.

Uno de los políticos más importantes del Siglo XX, Mahatma Gandhi, como se dio cuenta que él no tenías las armas para derrotar al mayor imperio del mundo —en ese momento— comprendió que la fuerza del espíritu es más poderosa aún. Y fue esa fuerza del espíritu del poder interior lo que derrotó al imperio inglés. No se trata de derrotar a otro sino de recuperar nuestro poder interior para que la sociedad se parezca a eso que queremos, pero que no son los otros los que tienen que cambiar, somos nosotros mismos.

Otro líder que también comprendió que tenía que cambiar y hacer esa autotransformación para transformar a su país fue Nelson Mandela; otro político, pero que también eligió el camino del poder interior. Después de luchar durante sesenta años y estar preso casi treinta años, contra el sometimiento blanco en Sudáfrica, comprendió en la reclusión de la isla donde estuvo preso, que si iba a haber paz y prosperidad en Sudáfrica, tenía que haber unión entre la población negra, que era la mayoría, pero, también, la minoría blanca, que tenía derecho a vivir en ese país.

Esa palabra de unidad que él propone, no fue una estrategia política. Realmente fue un perdón y una reconciliación en su corazón. Por eso, la pudo sostener cuando salió de la cárcel y sorprendió a los propios negros que habían luchado y sufrido tanto, diciendo que iban a ser un gobierno de unidad y de reunificación en su país.

Por eso, la integración y la magnanimidad son las características de Nelson Mandela. Seguramente, después de Gandhi, es el líder más importante y que más nos ha legado a la humanidad, como un político que fue guerrillero, en los años 60. Y, sin embargo, después se dio cuenta que el mayor poder para su país era el poder del amor y del espíritu.

En ese sentido, invitamos al pastor Stamateas a este palacio. Ya les conté a quienes vinieron la vez pasada, que nosotros llamamos de esta forma al Congreso de la Nación. Aprendí que los senadores y quienes trabajan acá llaman de esta forma a este lugar. Realmente es muy apropiado porque, en la democracia, el Congreso es la Casa del Pueblo, el palacio del pueblo. Y, en la democracia, el rey y el soberano es el pueblo, no el gobernante. No somos los diputados, los senadores, el presidente o la presidenta. Los reyes y reinas de la democracia, los que deberían tener el poder son los ciudadanos. Pero, para eso uno se lo tiene que creer. ¿Ustedes se sienten reyes y reinas de su democracia? ¿Se sienten poderosos y poderosas por dentro? Veo alguien que dice que no.

Una parte puede ser porque me han arrebatado mi poder. Entonces, no lo siento ni veo. Y otra, puede ser que lo haya entregado. Nunca me di cuenta que lo tenía ni lo reclamo.

Lo mismo en términos espirituales. Nosotros como hijos de Dios, somos poderosos. Pero, ¿nos sentimos realmente hijos de Dios o vamos por la vida arrastrándonos, padeciendo, sufriendo nuestras emociones y pensamientos tóxicos, nuestras creencias que nos debilitan?

Si no cambiamos por dentro la mente, el corazón y, para los que creemos en Dios, el alma, difícilmente seamos reyes y reinas soberanos en este mundo. Por eso estamos planteando este cambio de la sociedad, que puede sostener una sociedad diferente, de reyes. Una sociedad de esclavos no va a poder dar una democracia mejor.

Parte de lo que estamos haciendo con estos encuentros es cambiar nuestra manera de mirarnos, sentirnos, nuestras palabras. La otra vez hablamos de las bendiciones. ¿Qué hicimos hoy? ¿Nos bendecimos a nosotros y a nuestro país? ¿Dijimos: “qué lindo que estoy, qué lindo que soy, qué bien que me siento, qué maravilla es mi país”? ¿O pensamos: “esta cola, los piqueteros, lo que escuché en la radio”? Un montón de maldiciones. Todos esos pensamientos negativos son maldiciones que me empobrecen, debilitan y me vuelven impotente. Perdemos nuestro poder.

Estamos acá, en el palacio de la democracia, hablando de poder. Los invito a que hablemos y reflexionemos sobre el poder y la autotransformación, que es el tema que conversamos con el pastor Stamateas. Esta idea del liderazgo, de liderarse a uno mismo y la autotransformación. No hay cambio. No vamos a poder hacer algo si cada uno no empieza a pensar que tiene que hacer algo primero consigo mismo, en su propia vida y su propio ser.

Sr. Bernardo Stamateas. – Gracias por la invitación. Le agradezco a la senadora Estenssoro y a todo el equipo. Es un honor para mí estar acá y compartir algunas ideas que ya conocemos y que vamos a recordar. No traigo nada nuevo, si no algunas ideas que nos pueden ayudar a estar un poco mejor nosotros con nosotros mismos.

Trajimos algunos apuntes para que tengan. Si quieren completar alguna idea que les parezca interesante, ahí lo pueden hacer.

Hay una segunda hoja que les están dando que es un test sobre liderazgo. Si nos da el tiempo, lo vamos a hacer.

Antes de que arranquemos, no sé si escucharon una estadística mundial muy fea que dice que uno de cada tres es feo. ¿Escucharon eso? Dice que uno de cada tres es feo. Así que vamos a romper esta estadística tan fea. Mirá al que está a tu derecha y decile: “sos la persona más linda que vi en los últimos sesenta años de mi vida”.

Mirá ahora al que está a tu izquierda y decile: “sos la persona más linda que vi en los toda mi santa vida”.

Hemos roto la estadística que dice uno de cada tres es feo. Pregunta: si el que está a tu derecha y a tu izquierda son lindos, ¿quién es el feo? Eso fue un chiste tóxico.

No hay gente más inteligente que otra, sino gente que hace habitualmente lo que otros hacen ocasionalmente. Si me tiro del tercer piso, lo más probable es que me reviente. ¿No es así? Si se tira un ateo, un rico o un pobre, también. Es decir, el principio no distingue edades ni culturas, porque el principio es un principio. La idea es compartir algunos principios que me parece que tienen que ver con el liderazgo y de la autotransformación.

Ahí los tienen en el apunte. Vamos a ir charlándolos.

El primero es el líder se mueve por el pensamiento creativo. Al mundo no lo mueve el dinero, sino las ideas. Todo avance en la vida viene con una idea creativa. Todo lo que vemos es producto de una idea. Alguien inventó el vaso, el micrófono, la birome. Entonces cuando logramos generar ideas creativas, podemos resolver conflictos.

En psicología a los obstáculos, los llamamos frustraciones. La frustración es una piedra en el camino que no me deja llegar a la meta. Quiero llegar a un lugar, pero hay un piquete. Quiero tener una casa, pero no tengo trabajo. Quiero estar contento, pero tengo un familiar enfermo. Siempre que hay un obstáculo hay una frustración, sin embargo disponemos de cuatro caminos para salir de ellos. Por ejemplo, imaginen que tengo que ir a España, llamo a mi amigo Guillermo y le digo: “Guillermo, me tengo que ir a España, ¿me llevás a Ezeiza?” Guillermo me llama media hora antes de la hora convenida y me avisa: “No te puedo llevar porque me quedé sin nafta”. Como consecuencia se genera una frustración un obstáculo. Pero tengo cuatro caminos para tomar. El primero de ellos, la autoagresión: “Soy un tarado, un estúpido. ¡Siempre me pasa lo mismo! ¿Por qué confío en Guillermo? A mí todo me sale mal; se me fue el tren; yo no puedo; no tengo las fuerzas suficientes.”

La segunda opción consiste en agarrarlo a Guillermo y romperle la cara. La heteroagresión —esto se ve mucho en nuestro país—, es decir, lastimar al otro: “ya vas a ver cuando te agarre; te voy a reventar”.

En tercer lugar, encontramos el camino de la resignación: “Qué va a ser; por algo así Dios lo quiso. La próxima vez me iré a España. Ríe, ríe el payaso, pero va llorando por la vida. No todo es tan fácil.” Como si le preguntáramos al arquitecto cómo será el edificio y él nos respondiera: “Que sea lo que Dios quiera; Dios dirá” ¡Imagínense!

Por último, el cuarto camino está relacionado con la creatividad: Me tengo que ir a España y mi amigo Guillermo me llamó para decirme que no podrá llevarme, ¿qué idea creativa podría tener para lograr mi objetivo?

— Los señores participantes ofrecen diferentes respuestas a la pregunta realizada.

Sr. Stamateas. — Tomar un taxi; tomar un remís; darle la plata a Guillermo para que ponga la nafta, porque puede ser “medio codito”; llamar a la Empresa Manuel Tienda León o a otro amigo; hacerle hacer un curso a Guillermo para que se avive. Es decir, el pensamiento creativo es fundamental y cuando se nos presente un obstáculo siempre dispondremos de cuatro caminos para superarlo, es decir: la agresión, la heteroagresión, la resignación o el pensamiento creativo.

Si pudiésemos instalar en nuestro país el pensamiento creativo —esto ya se está haciendo en la escuela primaria— con la finalidad de ganar, de que nos vaya bien, pero sin aplastar al otro, para lograr que triunfemos todos, es decir, hacer sinergia y sumar desarrollando el pensamiento creativo, probablemente, de este modo le buscaríamos soluciones muy positivas a grandes y dificultosos problemas que pudieran surgir.

A continuación, a fin de ejemplificar, necesito a dos voluntarios. Aquí tenemos un cuchillo que traje de España el cuchillo es un sorbeto—. Lo que ustedes tienen que hacer es que el cuchillo —el sorbeto— atraviese la papa. Y como sé que les gusta que los motiven, les traje un equipo extraordinario de gente —ustedes— que los motivarán para que tengan pilas.

A la cuenta de tres, pido a los participantes que motivemos a los voluntarios, pero con ganas. “Métanle un cacho de garra”.

Entonces: uno, dos, tres, ¡vamos! ¡Con ganas! ¡Vamos! ¡Vos podés!

— Todos los señores participantes motivan a los voluntarios.

Sr. Stamateas. — Acérquense las dos. Tené la papa así. Le vas a pegar con la pajita en el medio, con fuerza, para que la atraviese. Vamos a ver qué pasa.

Le vas a pegar y vas a dejar que pase; no la saques. ¿Pasó? No pasó. Repetimos la experiencia nuevamente.

Dale, un poquito más fuerte y sin miedo. ¡Muy bien! Pasó. (Aplausos.)

En las hojas que les entregamos, encontrarán que anoté los cuatro principios que entiendo esenciales a fin de favorecer la creatividad, es decir, para poder activar el hemisferio derecho de nuestro cerebro. El primero de ellos es “el aprendiz”. ¿Cuántos de los que estamos acá tenemos hijos menores de siete años? Levantemos la mano. A continuación, piensen en la respuesta que obtendrían si a chicos menores de siete años les preguntan sobre sus problemas. Ellos son los más creativos hasta los siete años, porque luego les enseñan a analizar demasiado.

Cuando uno busca un aprendiz, es decir, alguien que no tiene un paradigma, que no está en nuestra caja de zapatos, que no es un experto, probablemente nos pueda dar una idea creativa.

John Maxwell dice que una buena idea pasa por tres fases: en primer lugar, nos dicen que lo que pensamos es una estupidez; luego, que no está el dinero disponible y, finalmente, ¡menos mal que se nos ocurrió esa idea tan maravillosa! Entonces a veces nos para alguien que no pertenece a la cajita de zapatos en la que nosotros nos movemos, que no tiene la más pálida idea de lo que buscamos, y nos puede dar una idea tan loca y tan extraordinaria que nos puede ayudar a tener una idea creativa.

En algunas oportunidades nos dan miedo las ideas creativas porque nos gusta movernos en un status quo, en una zona conocida, de confort. Hacemos siempre lo mismo, de la misma manera a la misma hora. Las parejas siempre peleamos por los mismos motivos, con los mismos platos, con las mismas soluciones y así avanzamos.

El segundo punto es la risa. Cuanto más nos reímos, más ideas creativas podemos tener. Hace un tiempo estuve en una empresa muy importante, muy grande, de miles de empleados, y yo les decía a los líderes: cómprense un libro de chistes y arranquen el día contando chistes y al que cuente el mismo chiste péguenle para que cuente otro diferente al día siguiente. El humor nos redime y previene más de cien enfermedades. Sana nuestro corazón y nuestros huesos. Nos permite tener ideas brillantes. Y, si queremos avanzar, necesitamos de esas ideas, por consiguiente, necesitamos divertirnos un poco más.

Leí que los animales no se ríen. Por favor, chequeá a quién tenés al lado. (Risas.) Por lo tanto, deseo reiterar que reírnos es fundamental.

Nuestra cultura es la de la queja. Cuando preguntamos “¿cómo estás?”, nos responden: “Acá, luchando, peleando”. Es posible que por el hecho de caminar contentos por la calle, otros llamen inmediatamente al 911 o a la policía mientras piensan: “Este robó un banco. No puede ser que esté tan contento. Algo habrá hecho.” Pertenecemos a la cultura del sufrimiento. El otro día una persona me dijo: “el tren pasa una vez en la vida” y yo le respondí: “Mirá, en Constitución, si no hay cortes, pasa cada cinco minutos”. Pero cargamos con el dolor, el sufrimiento y consideramos que la vida es difícil, una lucha, un calvario. Sin embargo, si nos diésemos el permiso de disfrutar de todas las cosas buenas que Dios y la vida nos dan, si activásemos un poquito más la capacidad que tenemos de hacer humor y de reírnos, probablemente, tendríamos mejores ideas.

Por otro lado, otro elemento que encontramos en la grilla es el de romper los paradigmas, cuestionar. ¿Qué pasaría si esto lo hiciésemos así o de otra manera? ¿Qué pasaría si intentásemos romper un poco con lo establecido? Los grandes creativos o los grandes creadores son personas que han roto con las pautas establecidas y han presentado nuevas ideas que, además, han generado otras nuevas ideas.

En una oportunidad, hubo un señor —del que no recuerdo el nombre— que estaba pensando de qué manera suicidarse, entonces, fue a la plaza y encontró un alambrecito, empezó a jugar con él, lo dobló e inventó el clip. Se hizo multimillonario. En este sentido, había un chico que se hacía pis en la cama y con el fin de avergonzarlo, el papá colgaba las sábanas afuera, para que cuando viniese el chico con sus compañeritos, todos viesen la “pillada”. El nene salía rápido del colegio, corría un par de kilómetros, llegaba a la casa y sacaba las sábanas para que cuando viniesen los compañeritos no las viesen. Ese chico se hizo corredor profesional y ganó tres medallas de oro. (Risas.) Así que quizás el que se hace pis encima tenga un corredor en potencia.

El último punto está relacionado con la curiosidad. Todos sabemos que existe el pensamiento convergente y el pensamiento divergente. El pensamiento convergente es, por ejemplo, el que se pregunta quién descubrió América, quién hizo tal cosa, es decir, ante una pregunta, existe una respuesta. Sin embargo, el pensamiento divergente sería el siguiente: ¿Por qué Colón descubrió América? Ante ese cuestionamiento podemos opinar, y mucho. Entonces, cuando una persona desarrolla la curiosidad es muy probable que tenga mejores ideas.

A veces, en algunos ámbitos, el alumno más callado, el que menos pregunta y el que más repite de memoria es considerado como el mejor, pero sabemos que desde el pensamiento creativo el más revoltoso, el que más cuestiona y el que más pregunta, quizás sea el que mejores ideas aporte.

Hasta aquí recordamos ideas que siempre es bueno repasar. En segundo término, un buen líder se mueve por la mejora continua. Vamos a hacer un nuevo ejercicio: Saludá al que tenés al lado.

— Todos los participantes se saludan.

Sr. Stamateas. — Creo que ese saludo lo podemos mejorar un poquito más. Presten atención: si le ponemos un poquito más de garra, lo podemos mejorar todavía más.

— Todos los participantes se saludan.

Sr. Stamateas. — Ahora tomemos asiento, sino me van a odiar. Vean cómo cambió la atmósfera; se nos ven los dientes. Reitero: consideren cómo cambió la atmósfera y pregúntense qué pasó. Usamos la ley de la mejora continua. Notemos la diferencia entre el primer y el último saludo. Cuando hay una mejora continua, se activa el humor y subimos el tono de la voz. ¿Cómo fue el primer saludo? Hola. ¿Cómo fue el último? ¡Ah!

¿Qué nos pasó? Cuando hay una mejora continua, se activa el humor y subimos el tono. Dicen que la diferencia entre ordinario y extraordinario son cinco letras llamadas “extra”, y cuando uno le agrega esa pequeña diferencia es el gesto que queda grabado en nuestra memoria. Restaurantes hay muchos, pero donde uno vaya y le digan: “Hola”, hay menos. Ese pequeño gesto es lo que va a marcar la diferencia.

Jiboro Kano inventó el Judo, el sistema de defensa japonés, y decía que todos los días se ponía el cinturón blanco de aprendiz. ¿Qué pasaría si en nuestro país nosotros nos levantáramos cada día y dijéramos hoy quiero ser un poquito mejor ciudadano? ¿Qué podría hacer yo para ser un poquito mejor papá? ¿Qué podría hacer yo para tratar un poquito mejor a mis hijas? ¿Qué podría hacer yo para tratar hoy mejor a mi amigo o compañero de trabajo?

Esa pequeña mejora es como una piedra soltada en la cima de una montaña que arrastra otras piedras y hace que un cambio positivo traiga otro cambio positivo.

Por otra parte, el líder se mueve por piel de rinoceronte. ¿Cuántos somos líderes? Todos somos líderes porque todos tenemos influencia. Todos influenciamos en algún ámbito a alguien y en algún momento.

El manejo de la presión es fundamental. Hoy un líder que no sabe manejar presión, tensión, ataque, rechazo, calumnia, etcétera, no va a sobrevivir. Fíjense que ahí le puse los dos modelos de estrés que hay. El primero es problema, deuda, problema con la suegra, dificultad, ataque, depresión. El segundo es problema, deuda, dificultad, enfermedad, normalidad —fíjense la línea recta— hasta un año, y después viene la depresión.

Entonces, hay muchas personas que se han deprimido y le agarra estrés, con lo cual dicen: “Cómo puede ser si yo en el último año estaba bien”, pero cuando uno le dice contame tal cosa, me dice que tuvo problemas de pareja, con los hijos, con mi abuelo, en el trabajo, etcétera.

Por lo tanto, comparto tres ideas de un líder extraordinario —que vive en Hawai—, quien se estresó porque el agotamiento funciona en todos los ámbitos

En primer lugar, recomienda tener un amigo para-rayos. Todos necesitamos tener un amigo para-rayos que son esas personas a las que uno le puede contar todo lo que nos pasa, y el amigo nos escucha llevando a tierra todo lo que decimos.

Todo lo que guardamos lo encapsulamos y lo mandamos a nuestros cuerpo. Hace poco llegué de Los Ángeles, donde hice un curso sobre el manejo de la ira, con George Anderson, y él decía que en Inglaterra los hombres se mueren el lunes a media mañana de infarto del corazón, cuando van al trabajo. Cuántos conocemos gente que nunca se enoja, que siempre están tranquilos y hablan suavecitos, pero tienen una lengua filosa que te va descuartizando despacito.

¿Qué es eso? Toda la furia reprimida que necesitan descartar sobre el blanco de turno.

Otro elemento es agendar nuestra felicidad. Imagínense que el vaso tiene un agujero y pierde agua. Llega un momento que el vaso queda seco, pero si tiene entrada de agua, el balance entre lo que sale y lo que entra siempre será que haya un equilibrio. Entonces, muchas veces sacamos energía, ayudamos a los demás, pero no tenemos ingreso de nuestra energía.

¿Qué pequeñas cosas me hacen bien?

Algunas personas presentes realizan manifestaciones.

Sr. Stamateas. — Cuando los chicos sonríen, estar con gente, tomar mate y escuchar música, ayudar a alguien, etcétera.

Entonces, hay que agendar esos elementos todos los días, y no esperar hasta el fin de semana. Hay que considerarlos tan importantes como lo más importante que tenemos que hacer. Porque si nosotros no nos cuidamos, nadie nos va a cuidar. Nadie va a venir a ayudarnos, ni a salvarnos. Nosotros necesitamos recuperar el control remoto de nuestro mundo emocional y saber que nuestro destino no está escrito en nuestra mano, sino en nuestra boca. La construcción de nuestra realidad se hace a través de las palabras. Tenemos que pronunciar palabras que nos empujen hacia delante.

Todos los días decir: voy a charlar con alguien, escuchar música, y considerar eso como lo más importante dentro de la agenda diaria que todos tenemos.

Vamos a hacer un test para ver cuál es nuestro estilo de liderazgo. ¿Tienen ganas?

Lo que tenemos que hacer es lo siguiente. Vamos a hacerlo. Es un test muy lindo y práctico. Lo vamos a evaluar juntos hoy mismo.

Tienen cuatro alternativas: te gusta tener autoridad, sos entusiasta, sos sensible, te gusta recibir instrucciones. Tenemos que poder cuál es la característica que más fuerte tenemos. No la que nos gustaría tener. Por ejemplo, vamos a suponer que la más fuerte que tengo es “me gusta tener autoridad”. A esa le pongo un cuatro, a las que le siguen un tres, un dos y un uno. ¿Se entendió? No podemos poner dos cuatros. Tiene que haber una que sea la más fuerte que sentimos que tenemos.

Lo tienen que hacer de manera horizontal. Cuando terminan, siguen con la fila de abajo. Cuando están en el mismo nivel, traten de buscar la que sientan que es un poco más fuerte. Así que anoten con libertad. Todo lo que dé es bueno.

Cuando terminan, suman las columnas. Ponen el puntaje de la l, la n, la p y la c.

Marcan la columna que les dé puntaje más algo, porque ese es su estilo de liderazgo predominante.

¿Hay alguien qué no entendió o está perdido? De manera horizontal, cuatro, tres, dos, uno. Seguimos con la línea de abajo. Luego, sumamos las columnas y marcamos cuál es el puntaje más alto. A veces, da empate. Entonces, marcan ambos.

No hay respuestas correctas o incorrectas, así que marquen con libertad.

A los que les dio la columna l, pónganse de pie. Son leones. Les voy a describir. Tenemos la ambulancia aquí abajo. No se asusten. Leones, ¿cómo son ustedes? A ver si les dio bien. Decididos, guiados hacia un objetivo, consiguen resultados, independientes, asumen riesgos, se hacen cargo, insistentes, eficientes, competitivos y les encantan los desafíos.

Debilidades naturales: impacientes, sin pelos en la lengua, demandantes, impulsivos, temen la inactividad y la relajación. O sea, ustedes se meten algo en la cabeza, dicen: “vamos a España” y hasta que no llegan, no los para nadie.

Disposición básica: ritmo acelerado orientado hacia las tareas. ¿Qué los motiva a los leones? El resultado, el desafío, la acción, el poder y el crédito por los logros.

Gestión del tiempo: enfoque en el ahora mismo, en lugar que en el futuro distante.

Estilo de comunicación: excelente para iniciar la comunicación. No es bueno para escuchar. Le gusta cortar por lo sano e ir directamente al meollo del asunto.

Mayores necesidades: resultados. Desea experimentar la variedad y enfrentar nuevos desafíos. Si no tienen problemas, como que se deprimen un poco. Llegan a España y dicen: “¿ya está? No. Ahora tenemos que hacer otra cosa”.

Los leones son el tipo de personalidad que se hace cargo y consiguen hacerlo. En general, son jefes en el hogar, en el trabajo. Son categóricos. Se comportan como observadores, no como simples espectadores u oyentes. Aman resolver problemas y les gusta hacerlo ahora.

¿Les dio más o menos bien? Perfecto. Tomen asiento los leones. Hay mucho más. Después, léanlo.

Pónganse de pie las nutrias. Entusiastas, optimistas, emotivas, inspiradoras, sociales, les encanta la diversión. El león dice: “vamos a España”. Ustedes dicen: “yo llevo la maraca”. Si no hay pachanga, no vamos a España. Acá lo importante es pasarla bien. Fíjense cómo cuando se pararon ya se reían todos. (Risas.)

Debilidades: poco realistas, desorganizados, impulsivos, alborotados, evitan a veces el trabajo duro.

Disposición básica: ritmo acelerado orientado hacia la gente.

¿Qué los motiva? El reconocimiento y la aprobación de la gente. Se enfocan en el futuro; son entusiastas; a menudo, unilaterales: hablan en lugar de escuchar. Pero inspiran y motivan a otros.

Son intuitivos y rápidos. Hacen muchas llamadas correctas y muchas incorrectas también. (Risas.)

¿Qué les gusta? Las actividades sociales, las que sean divertidas.

¿Qué desea la nutria? Prestigio, relaciones amistosas, oportunidad de ayudar y motivar a los demás y expresar verbalmente sus ideas. Son como porristas que buscan la diversión y adoran hablar. (Risas.)

Tomen asiento y pónganse de pie los perros y las perras, por favor –aunque no suene muy bien-. (Risas.)

Los perros familiares. ¿Cómo son ustedes? Pacientes, estables, empáticos, jugadores de equipo, confiables, responsables, solidarios, simpáticos.

Debilidades naturales: indecisos, complacientes en exceso, temen al cambio.

Disposición básica: ritmo lento orientado hacia las personas.

¿Qué los motiva? El deseo de relacionarse y el aprecio por los demás.

Estilo de comunicación: bilateral. Excelentes escuchas y ofrecen respuestas empáticas.

Toman decisiones más lentamente. Desean la opinión de los demás y con frecuencia ceden ante esas opiniones.

¿Qué necesidades tienen? Seguridad, cambio gradual y tiempo para ajustarse a él.

¿Qué desea el perro familiar? Relaciones de calidad, seguridad y un ambiente conocido.

El león dice: vamos a España; la nutria dice: uh, la vamos a pasar muy bien; y ustedes van preguntando en el camino: ¿la estás pasando bien? Lo importante es que estés bien. Contá conmigo en todo lo que necesites. (Risas.) Son como acompañantes terapéuticos ustedes. (Risas.)

Ahora pónganse de pie los castores. Qué bueno, tenemos de todos los estilos hoy acá.

Son precisos, analíticos, detallistas, minuciosos, ordenados, controlados. O sea, flor de obsesivos. (Risas.)

Debilidades: muy duros consigo mismos, perfeccionistas, excesivamente cautos, muy selectivos y excesivamente sensibles.

Disposición básica: ritmo lento orientado hacia las tareas.

¿Qué los motiva? Hacer las cosas bien.

El león dice: vamos a España; la nutria dice: llevo la música; el perro va abrazando y acompañando y ustedes van con la lupa: ¿cuánto va a durar el viaje? ¿Con quiénes vamos a ir? ¿Dónde está la lista de los invitados? ¿Cuál es la agenda cuando lleguemos a España? (Risas.) Entonces el león contesta: cuando lleguemos a España, vemos. Y ustedes dicen: no, acá necesitamos datos precisos. (Risas.)

Gracias a Dios que existen los castores. Sin ellos nuestros rascacielos y puentes se vendrían abajo y nuestras intervenciones quirúrgicas serían mucho más riesgosas.

Les gustan las actividades como contabilidad, ingeniería, arquitectura, medicina, las que demandan precisión. (Aplausos.)

Hay un libro muy lindo que les recomiendo: “Mi mentor, un millonario”, de donde saqué este test, que es americano.

Para terminar, durante los próximos minutos les comentaré algo del punto 4. El 5 y el 6 nunca los entendí. Los puse ahí para que quede la hoja completa. (Risas.)

El líder se mueve por comunicación eficaz. Todo es comunicación.

Les puse algunos principios sobre comunicación que me pareció muy interesante recordar.

El primero: veo por lo que siento. La realidad, psicológicamente hablando, no existe. Es una construcción de nuestra mente. Cuando una pareja va a un terapeuta de parejas va para convencerlo de que el otro está equivocado. Y el otro dice: no, la culpa es tuya. Y hoy sabemos que el tango se baila de a dos. Uno hace algo que motiva a que el otro reaccione de otra manera y así sistemáticamente nos vamos influenciando.

La realidad, que es construida en nuestra mente, depende muchas veces de nuestros sentimientos.

la primera pregunta de un buen comunicador es: ¿cómo me siento? Por ejemplo, si alguien está triste, ¿cómo va a ver la realidad? Triste. El hijo dice: mamá, conseguí trabajo. Y la madre contesta: ay, ahora que viene el dengue, ¿cómo vas a hacer? Esto es porque está triste.

Cuando uno está enojado todo le resulta molesto. Un chiste le molesta.

Cuando uno está inseguro también lo transmite. El hijo dice: papá, me duplicaron el sueldo. Y el padre contesta: ¡te van a secuestrar!

¿Y si uno está contento? Con lo que le diga se va a reír.

Entonces, qué es lo que siento y qué es lo que el otro siente tal vez son buenas preguntas antes de dialogar. Porque si el otro está enojado o molesto probablemente interprete negativamente lo que le podamos comunicar.

El otro elemento, el punto 2, es metacomunicar. Esto quiere decir hablar de lo que hablamos. Porque muchas veces las palabras significan cosas distintas para todos nosotros.

Vamos a hacer otro ejercicio. Pongámonos de pie. Cuando les diga “ya” cada uno va a señalar con una mano su Norte y se van a quedar congelados.

¡Ya! Mírense sin moverse. Vamos a suponer que las tres personas que tengo enfrente de mí trabajan juntas. Para cada una de ellas el Norte está hacia una dirección diferente.

Tomen asiento.

Entonces tenemos que preguntar un poco más. Un buen comunicador en vez de afirmar pregunta.

No recuerdo dónde fue que cuando terminó una charla alguien se me acercó y me dijo: no, el Norte es para allá. (Risas.)

El tercer punto es: cómo digo algo es lo que importa. En comunicación es más importante cómo decimos las cosas que lo que decimos. Porque la gran mayoría de nuestra comunicación es gestual, etcétera.

Si les digo “estoy abierto a todas las sugerencias que ustedes me digan” pero estoy con los brazos cruzados, se nota. O si les digo “lo importante es ser flexible” con una actitud rígida, también. Y si les digo “esta idea que tengo es extraordinaria” en un tono débil e inseguro, probablemente no lo crean.

Hay otro punto más que no está ahí pero quiero mostrarlo. Levanten el dedo índice. ¿Ven? Hablé del dedo índice pero levanté mi pulgar y ustedes hicieron lo mismo que yo: levantaron el pulgar (Risas.) Hacemos lo que vemos y no lo que nos dicen.

Por otro lado, ¿cómo me siento con el otro? Cuando alguien nos cae bien es porque se parece a nosotros. Y cuando alguien nos cae mal es porque no se parece a nosotros. Cuando alguien dice: “¡Qué inteligente que es esta persona! Claro es porque se parece a mí que también soy inteligente” o “Te amo porque amas a quien yo amo”, es decir, “a mí”. En palabras de un narcisista: “Me gustaría ser mujer para poder ser besado por los labios de un hombre como yo”. Entonces, cuando alguien nos cae mal o no nos gusta, es probable que consciente o inconcientemente sea porque no tengamos puentes en común que nos unan, ya que todo lo que es distinto nos genera cierta ansiedad y lo rechazamos. Esto no sucede si una persona posee una gran amplitud mental y es segura de sí misma a tal punto que pueda navegar en aguas distintas, sin dificultad, sin agredir.

En una oportunidad, hablaba con un grupo de religiosos y les decía: a veces los más inseguros son los religiosos, porque cuando alguien les dice “soy ateo” piensan: “En el infierno te vas a pudrir”. Sin embargo, cuando uno está seguro de quién es puede respetar al otro y dialogar con él aún cuando no comparta las mismas ideas.

En relación con lo que acaban de mencionar: a veces los opuestos se atraen y a veces lo similar se atrae. Cuando nos atraemos con los opuestos es porque sentimos que nos complementamos. Es decir que esos opuestos terminan complementando las áreas de inseguridad que nosotros tenemos. Por lo tanto, es muy común que un extrovertido esté con un introvertido. Pero en términos de amistad, en general —no nos referimos a una pareja— nos gusta la gente con la que compartimos historias. Nos gusta la gente a la que le pasó algo similar a nosotros. Por otro lado, cuando una persona es muy segura puede relacionarse con gente distinta, en situaciones distintas y no tiene ningún problema.

Para concluir con este tema, me referiré a la ley de la atracción, que es una ley física y psicológica que dice: “lo semejante atrae a lo semejante”. Nos gusta la gente que se nos parece.

Veamos ¿Cuántos de los que están acá eran tragas en el secundario? Levanten la mano y pidan perdón a Dios. (Risas) ¿Ustedes dónde se sentaban?

Sres. Participantes. — Adelante.

Sr. Stamateas. — ¿Al lado de quién?

Sres. Participantes. — Al lado de otro traga.

Sr. Stamateas. — ¡Exacto, al lado de otro traga!

Ahora levantemos la mano quiénes no estudiamos nada en el colegio secundario. La pregunta es ¿dónde nos sentábamos?

Sres. Participantes. — Atrás.

Sr. Stamateas. — ¿Al lado de quién? De quienes eran iguales a nosotros. Entonces vos le decías: “¿Estudiaste? – No; no estudié. —¡Huy! Entonces, ¿qué vamos a hacer?”

Por lo tanto, el loco se junta con el loco, el “drogón” con los “drogones” y los soñadores hoy estamos todos juntos acá esta tarde. Claro que sí. Nos hemos atraído. (Risas.)

Los niveles de estima se conectan. ¿Con quiénes salen las solteronas? Con otras solterona, y dicen: “No hay tipos” — ¡Es verdad!”

Sra. Participante. — No existen las solteronas.

Sr. Stamateas. — Despectivamente hablando. Aclaro que no me refiero a las solteras. Cuando hablo de solteronas hago alusión a las que están amargadas.

Sra. Participante. — Pero no existen más.

Sr. Stamateas. — Mejor.

En quinto lugar, el líder se mueve por la ley del mentor que dice que hay alguien que ya logró lo aquello que se está buscando. El inteligente aprende de sus errores y el sabio de los errores de los demás, y esto es porque duele menos.

¿A cuántos de los que estamos acá nos hubiese gustado saber lo que sabemos en la actualidad pero hace veinte años atrás? ¿Qué significa eso? Que hemos crecido. La ley del mentor dice: hay alguien que formó la familia que a mí me gustaría formar; probablemente, si me conecto con esa persona, pueda aprender de lo que ha hecho ella. Es decir que si hay alguien que tiene el negocio que me gustaría tener o hay alguien que tiene la paz que me gustaría tener, me debo conectar con esa persona para poder aprender, de ese modo, cuántos años de aprendizaje me podría ahorrar. Tener un espíritu “enseñable” es una de las virtudes de los grandes líderes.

Quisiera concluir con una anécdota que es verdadera y que siempre cuento. Sucedió en Disney. El papá se levantó muy temprano —a las siete de la mañana— para ir a Disney con el hijo, con quien nunca había estado allí. El papá le dijo: “Hijo, ¿te estarás preguntando por qué nos levantamos a las siete de la mañana si Disney abre a las nueve? Porque nos conviene llegar una hora antes, de lo contrario se junta todo el mundo y es un “despiole”. —Ok, papá. —Hijo, agarrá cuatro botellas con agua. Te estarás preguntando el motivo. Porque el agua allá es muy cara y nos conviene llevar la nuestra. Además, llevá dos pulóveres y dos sacos, ¿Por qué? Porque ayer vi el canal del clima y decía que a las seis de la tarde hará mucho frío. También te estarás preguntando por qué a las seis de la tarde si Disney cierra a las siete, porque esto es como la cancha de Boca, hay que salir una hora antes, sino te pisan todos.”

Se suben al coche, el padre comienza a manejar y continúa diciendo: “Hijo, ¿te estarás preguntando por qué agarre este camino? Porque este camino, aunque es el más largo, es también el más recto y podemos ir más rápido.”

Llegan a Disney —y el pibe estaba contento porque estaba por entrar—, se dirigen a sacar las entradas y el papá le dice: “¡No, hijo, no nos conviene acá! —¿Por qué? —Porque acá vienen todos los argentinos.” (Risas) —Sí estamos adaptando la anécdota—. “Mejor nos vamos a 80 metros porque hay menos gente”. Cuando sacan la entrada, el pibe está contento, sin embargo el padre nuevamente comienza: “¡No, hijo! No nos conviene entrar a este juego, porque este juego tiene muchas luces que te dilatan la pupila, no te conviene; mejor vamos al de Winnie The Pooh. —Sí, papá.” Entonces, se dirigen al juego de Winnie The Pooh. “Hijo, te estarás preguntando por qué se mueve la silla. Un rayo láser que toca un dispositivo, que toca la computadora, que toca acá, y allá… Y ahora te voy a decir algo: ahí arriba hay un Schwarzenegger escondido que saldrá de golpe, todo el mundo se va a morir de miedo, menos vos. ¿Por qué te lo digo? Porque el miedo hace mal al corazón, es acumulativo y puede traerte un infarto entre los 30 y 45 años y a esa edad debés hacerte un análisis de corazón y, luego, el análisis de próstata. Entonces el miedo te puede hacer mal. —Sí, papá.”

Así lo tuvo toda la tarde al pibe. A las seis de la tarde le dice: “Hijo, ¿te acordás lo que te dije a las siete de la mañana cuando nos despertamos? Que iba a hacer frío. ¡Y fijate ahora el frío que hace! —Sí, papá.”

Se suben al coche, y mientras se dirigían a su casa: “Hijo, te estarás preguntando ¿por qué agarré este camino que es distinto al que utilizamos a la ida. —Sí, papá. — Porque en este camino, a esta hora, no hay policías y no tendremos problemas. —Sí, papá.”

Cuando llegan a la casa: “Hijo, te estarás preguntando…. —¡Basta! ¡No te aguanto más! —¡Hey, loco, flogger, emo!”

Este episodio que acabo de narrarles es verdadero. El pibe se fue a su habitación y el padre a la suya, se tapó con la frazada y Dios le habló y le dijo: “te concentraste tanto en los detalles que te olvidaste de disfrutar el paseo”.

Queridos amigos, la vida es un paseo, dura 70 u 80 años, con un poco de gracia 90. Por lo que veo aquí somos muchos los que estamos volviendo de Disney —hablo en código—. Los que no están volviendo de Disney, tranquilos, ya lo harán; es cuestión de tiempo. Lo importante es pasarla bien, disfrutar, y pedirle a Jesús que nos acompañe en el paseo de la vida. Tenerlo como amigo es la mejor experiencia que nos puede suceder. Decirle: Señor, quiero que me acompañes, que me ayudes con tus milagros cuando me quede sin combustible, que me des buenas ideas para saber qué decidir. Asimismo, y por sobre todo, que me limpies de todas mis culpas, de todos mis errores y me des el don de la alegría, uno de los dones más maravillosos que podemos tener, a fin de que podamos ser de bendición y dejemos una huella para que las próximas generaciones tengan un poco más de guía y sepan por dónde caminar. Así que, disfrutemos de la vida, y no nos concentremos tanto en los detalles. Gracias por su atención y que Dios los bendiga mucho.

(Aplausos.)

Sr. Locutor. — Muchas gracias al señor Bernardo Stamateas y a la señora senadora María Eugenia Estenssoro. Tenemos previsto un intercambio con quienes asisten. Si alguien desea realizar alguna pregunta, le alcanzaremos el micrófono.

Sra. Participante. — ¿Podría hacer esta conferencia en la Casa Rosada? (Aplausos.)

Sr. Stamateas. — Con todo gusto. Estamos realizando conferencias en todos los ámbitos donde nos invitan de todos los colores políticos y religiosos.

Gracias a Dios, cuando uno va recorriendo el país —ayer llegué de España— descubre que hay mucha gente con ganas de crecer, superarse, avanzar y romper su techo. Eso me motiva mucho para que sigamos moviendo la rueda.

Sra. Participante. — Creo que esta realidad de la única manera que se modifica es cambiando el inconciente colectivo.

Sr. Stamateas. — El Titanic se hundió por una idea. La creencia era que el barco no lo hundía ni siquiera Dios. Por eso, no tenía los botes suficientes. Se murieron 1.520 personas porque no había botes. Si hubieran tenido la creencia que el barco no lo hundía Dios sino un iceberg, hubiesen puesto los botes suficientes.

Nuestras ideas y creencias nos hacen hundir o sobrevivir. Revisar la calidad de nuestro mundo de ideas va a determinar la calidad de vida que tenemos. Porque nadie puede ir más lejos que las ideas que tienen.

Yo me alegré mucho cuando la senadora me invitó para poder reflexionar y mirar un poco para adentro, y revisar si las ideas que vamos teniendo las podemos cambiar por otras mejores e ir avanzando poco a poco.

Sra. Participante. — ¿Cuál es el método para cuando uno está dentro de una organización donde la cabeza es totalmente negativa?

Sr. Stamateas. — Todos los seres humanos tenemos tres necesidades: ser mirados, oídos y acariciados. Muchas personas buscan con violencia alguna de esas tres necesidades. La gente te trata como fue tratada. El que te agrede te está haciendo saber cómo alguien lo agredió.

Entonces, validar un abrazo —aún cuando uno no lo sienta porque la emoción te dicta otra cosa— puede hacer que la otra persona se recupere. Cuando una persona es muy negativa lo que está buscando es la felicitación. Lo que hay que decirle es qué inteligente que es, porque en el fondo lo que está buscando es reconocimiento.

En ese sentido, tenemos la ley de los tres tercios. Vamos a tener un tercio de gente que nos ama, un tercio que nos odia, y un tercio que no nos conoce, pero opinan de nosotros. Por lo tanto, tenemos que concentrarnos en la gente que nos ama. Y con los muy quejosos hay que quejarse más que ellos.

Sr. Participante. — No hay que esperar que los demás cambien o que vaya el señor Stamateas a cambiar algo a la plaza sino que tenemos que cambiar nosotros. Siempre hay un disparador que nos va a hacer cambiar. Quizá sea este momento. Tenemos que buscar valores dentro nuestro.

Sr. Stamateas. — Gracias por el aporte.

Sra. Participante. — Congrego en la Iglesia Presencia de Dios, y también soy alumna del Instituto Hannah Arendt donde es directora Lilita. Como es un instituto de cultura general y política, y tiene una apertura tan amplia en los credos —porque también hemos tenido clases con rabinos, pastores, sacerdotes— sería bueno invitar al pastor a través de María Eugenia. Hoy más que nunca nos hace falta llevar espiritualidad al corazón de la política.

Sra. Estenssoro. — Quería saber si hiciste cursos de teatro. Porque la manera en que actúas los conceptos y transmitís, no sé si es un don divino o es algo que has cultivado. Es maravilloso porque actúas con humor.

Sr. Stamateas. — Aprendí de Juan Carlos Kustnezoff que el humor es la mejor manera de transmitir los conceptos. Un día me dijo que no hay que confundir seriedad con solemnidad. Nunca entendí lo que quería decir, pero le dije que es verdad. Por lo tanto, fui por todo el país diciendo lo mismo, y cuando he preguntado qué quiere decir, nadie me entiende. Así que si alguno lo entiende, después me lo explica, por favor.

Pero, creo que el humor nos redime. Creo que Jesús vino para restaurar la alegría de la vida. La Biblia dice que “vino para darnos vida y vida en abundancia”. Seguimos a un Dios exitoso. Asociarnos con Él es lo mejor que nos puede pasar. Sacarnos las culpas, los miedos, el ganar-perder o el perder-perder. Recuperar el paradigma de ganar-ganar. Creo que, como decía el compañero, cada uno por dentro, podrá revisar las ideas. Superarnos a nosotros mismos creo que es el comienzo de todos los cambios que queremos y soñamos.

Sra. Estenssoro. – Muchas gracias, Bernardo. Muchas gracias a todos y a todas por estar acá. ¿Ahora se sienten que son princesas, príncipes, reinas, reyes, hadas, soberanos de su vida? Somos más poderosos. Nos sentimos mejor, como que podemos construir las vidas que queremos, la democracia, la sociedad. Se trata de esto, de llenar nuestra mente y nuestro corazón de aquello que nos hace bien para, efectivamente, entre todos construir una Argentina mejor.

No va a cambiar la Argentina, si cambiamos a quienes hoy ocupan temporariamente. Ya hemos cambiado muchas veces y siempre repetimos, con otros escenarios, ropaje y libreto, historias de desencuentros y frustración. Entonces, evidentemente, tenemos que cambiar nuestras creencias.

A su vez, no pensar que sólo lo que aparece en los diarios y la televisión es la realidad. Eso es muy importante. Se los digo como periodista. No porque los diarios o la televisión mientan, sino porque es sólo un pedacito de la realidad y es una pequeña versión de lo que es la vida y la Argentina. Quienes recorremos y recorrimos el país… Bernardo lo acaba de decir. Uno ve una sociedad con tanta gente con esperanza, solidaria, alegre, que está en el cambio. Es ahí donde nos tenemos que empezar a encontrar: en ese lugar de soñadores e idealistas. Me gustó cuando dijiste que en este grupo somos personas soñadoras. Estamos en el Congreso de la Nación. He escuchado gente decir: “no digo que voy al Congreso porque si no te dicen algo malo”. A mí no me ha pasado. Hoy el taxista me dijo: “qué honor. No le voy a cobrar el taxi”. “Yo le quiero pagar, cómo no me va a cobrar”. Al final, me dije: “tengo que aceptar el regalo que me están dando”

Cómo podemos cambiar con nuestra actitud y valores, los conceptos que tenemos sobre los lugares y las cosas. Tenemos que cambiar el concepto de nuestro país y sociedad. Si hablamos mal de nosotros, de nuestra Argentina, de lo que somos como comunidad, evidentemente es como decirle a un hijo, “sos un inútil, no servís para nada”. No vamos a poder cambiar.

Este momento de felicidad que hemos compartido, que nos hemos reído y, a la vez, hemos aprendido cosas muy importantes, es un tesoro que espero que nos contribuya a que muy pronto estemos riendo como comunidad.

Les deseamos muchísimas felicidades en estas fiestas. El otro día, el rabino Bergman, en el acto del campo, habló de Jesús. Fue muy lindo escuchar a un rabino hablar de Jesús, con una profundidad y amor que, tal vez, muchos cristianos no han comprendido. Así que un saludo cristiano, porque la Navidad es una fiesta cristiana, pero abierta a todos los credos, de que el niño que tenemos adentro, que es el Niño Jesús, que se ríe, es creativo y transformador, aparezca en esta Natividad y que nos acompañe durante todo el año 2010. Gracias por estar acá. (Aplausos.)

– Son las 14 y 51 horas.